David Carradine ha sido la última estrella del firmamento cinematográfico en aparacer muerto en (muy) extrañas circunstancias. Pero este no ha sido el primer caso, desgraciadamente Hollywood es cuna de muertes extrañas y, si no se lo creen, pasen y vean.

Jayne Mansfield 19 Abril de 1933 (Bryn Mawr, Pennsylvania) - 29 de Junio de 1967 (Slidell, Louisiana)
Icono sexual de los años cincuenta y sesenta,
Jayne Mansfield es más fácil que sea recordada como una belleza que imitaba peinado, vestidos y pose de
Marilyn Monroe, que por su escueta (y discreta) carrera como actriz. Adicta a las glamourosas fiestas que se montaban en Los Angeles acabó coincidiendo en una con el siniestro
Anton LaVey, más conocido por ser el Papa Negro de Hollywood, fundador de su propia iglesia satánica.
LaVey, que ya había estado obsesionado con Monroe, inició una amistad de carácter tóxico con la actriz que indignó profusamente a su pareja de entonces, un joven llamado Sam Brody. Cuenta la leyenda que el indignado novio se presentó ante
LaVey amenazándole para que se olvidara de
Jayne Mansfield y que éste le respondió echándole una maldición. Sea como sea un mes después, Brody y Mansfield salían disparados por el parabrisas de su descapotable al salirse de una curva cerrada conduciendo a más de ciento veinte millas por hora. La actriz resultó fatídicamente decapitada.