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    Shlomi Elkabetz: "Con 'Gett: El divorcio de Viviane Amsalem' quería mostrar cómo la ley moldea nuestro comportamiento"
    Por Santiago Gimeno — 31 mar. 2015 a las 15:13
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    Después de 'To Take a Wife' (2004) y 'Shiva/Les 7 Jours' (2008), el director israelí y su hermana Ronit vuelven a recrear las injusticias de su país.

    El cineasta israelí Shlomi Elkabetz y su hermana Ronit Elkabetz, ganadora de tres premios Ophir -los Oscar en Israel-, vuelven a recrear las injusticias de su país en Gett: El divorcio de Viviane Amsalem, la película que se estrena en España este miércoles 1 de abril. Ya conocíamos al personaje -interpretado por Ronit- de dos de sus anteriores títulos: To Take a Wife (2004) y Shiva/Les 7 Jours (2008).

    En Israel, el matrimonio entre dos personas sólo es posible de manera religiosa con la mediación del líder espiritual de la Iglesia Ortodoxa: el rabino. Y lo mismo ocurre con el divorcio. Sólo puede ser legitimado por un rabino y siempre con la autorización previa del marido, a veces incluso con mayor poder que los rabinos. Bajo ese telón de fondo, Gett narra la determinación de una mujer, Viviane Amsalem (Ronit Elkabetz), por vivir en absoluta independencia de su marido. Lleva tres años solicitando el divorcio. Algo que su marido no contempla en absoluto y situación que la obliga a permanecer a su lado en contra de su voluntad. Bajo estas líneas, la entrevista que le hicimos a Shlomi Elkabetz en el Festival de San Sebastián.

    ¿Cómo ha sido la reacción de El divorcio de Viviane Amsalem en otros países?

    Ha sido asombrosa. Y es sorprendente porque, siempre que veo la película en un país extranjero, tengo la sensación de que estoy viéndola con público de Israel. Los espectadores tienen las mismas reacciones: Lloran en los mismos momentos. Se ríen en los mismos momentos. Creo que hay algo que va más allá de la cultura. La historia es muy simple. Nada complicada: Ella quiere la libertad. Quiere el divorcio. Y él no quiere dárselo. Esa es la historia. Él quiere que se quede y ella no quiere. Punto. Y todos, hombres y mujeres, lo entendemos. Da igual que vivas en una tribu de Zimbabue o en Nueva York. Lo entiendes.

    ¿Y en Israel? ¿Qué acogida ha tenido la película?

    Los críticos la adoran. Pero lo que es aún más interesante es que, incluso antes de que se estrenara, provocó un enorme debate. Es una locura. El ministro de Justicia ha organizado para el 10 de noviembre -la entrevista se celebró durante el Festival de Cine de San Sebastián- una convención con 500 jueces y varios miembros del Parlamento. Van a ver la película todos juntos y durante un día van a estudiar cómo podrían cambiar las leyes. Porque la ley, por si no lo sabes, también es para los laicos. Espero que la película sea algo así como la llave que permita que se abra la puerta hacia este debate. La gente la verá. La gente empezará a opinar. Y cuando conozca el problema, entonces algo podrá cambiar.

    ¿Cuál crees que es el objetivo de los jueces en Israel?

    Eso mismo le pregunté a Eli Gornstein, el actor que interpreta al rabino Salmion: "¿Qué es un buen rabino según la ley? ¿Aquel que cierra el caso inmediatamente o aquel que logra la reconciliación de los afectados?". Y según las leyes rabínicas, el buen rabino siempre persigue que la familia siga unida.

    En la cinta transcurren cinco años. ¿Fue difícil mantener la tensión en el rodaje?

    Ese era uno de los retos a los que nos enfrentábamos. Por eso, aparte del guion, una de las cosas en las que pensé muchísimo fue en qué tipo de día hacía fuera del juzgado. ¿Era un día soleado? ¿Era invierno? ¿Era por la mañana? ¿Hacía calor? ¿Hacía frío? ¿Llovía? ¿Qué está pasando más allá del juzgado? Puede que no aparezca en las caras, pero sí que existe un conflicto entre la luz de la habitación y la luz que entra de la calle. Y esa fue una de las herramientas que utilicé para aumentar la intensidad.

    ¿Utilizaste alguna más?

    El sonido. El sonido que se cuela por debajo de la puerta, por la ventana, por los coches... También me limité a rodar puntos de vista, del modo que sólo pudiera verse lo que veía otra persona. La película va sobre la relación entre Viviane y Elisha. Y funciona como una lavadora. Tac, tac, tac... Siempre hay momentos de suspense. Él la mira a ella o ella le mira a él. Algo similar a El bueno, el feo y el malo. Tac, tac, tac... Y también tengo la suerte de trabajar con fantásticos actores; todos con mucha paciencia.

    Paciencia, ¿en qué sentido?

    Había veces que tenían que esperar hasta tres días para que empezáramos a grabar. Les pedía que estuvieran presentes y era muy, muy cansado. Puedo decirte que no estaba del todo seguro de si iba a funcionar o no. Porque no lo sabía. Nada estaba improvisado, pero sí que existía libertad para que los actores exploraran. No me gusta interferir demasiado. Y después, cuando estábamos en medio del proceso de montaje, había secuencias en las que sólo podía aplaudir. No quería arruinar su trabajo.

    ¿Cómo elegiste a los actores?

    Ya tenía a Ronit y Simon Abkarian como Viviane y Elisha de las anteriores películas. Pero esta ha sido la primera vez que no tenía en mente a los actores mientras escribía los personajes. Y no hago audiciones. Nunca hago audiciones. Lo único que hago es preguntarle a la gente si quieren interpretar los papeles.

    Lo que queda claro es que no querías juzgar a los personajes...

    Si lo dices por Elisha, lo veo como un producto de la sociedad. Nunca como un monstruo. Es un producto de la ley. No me gusta juzgar a los personajes. Pero si quería mostrar cómo la ley moldea nuestro comportamiento. Elisha es un hombre. Una persona. Un ser humano con sus miedos. Y puede apreciarse porque, en un punto de la película, incluso llegas a sentir pena por él. Elisha se siente humillado por el posible divorcio. No me gusta ver el mundo en blanco y negro. La realidad es mucho más compleja.

    ¿Te gustaría que hubiera un 'remake' en Hollywood?

    Claro. Pero si lo hiciéramos, me gustaría mantener a algunos actores del reparto original.

    Para los que no las conozcan, ¿de qué van To Take a Wife (2004) y Shiva (2008)?

    La primera, To Take a Wife, nos presenta a Viviane y Elisha en casa. La acción transcurre en dos días, 48 horas, y vemos cómo ella expresa su deseo de ir a Tiberias y también su historia interior. La segunda, Shiva, explora el papel de Viviane en la familia y en la sociedad de Israel. Uno de los hermanos de la familia muere y todos lloran su pérdida durante los siete días de duelo del período de Shiva.

    ¿Has pensado en una cuarta película?

    Ronit y yo lo hemos estado pensando. Quizá hagamos una historia de amor con Viviane como protagonista o quizá acabe volviendo con Elisha por alguna razón. Todavía no lo sabemos.

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