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    Sean Baker: "Hay niños y niñas que han crecido en moteles marginales como el de 'The Florida Project"
    Por Paula Arantzazu Ruiz — 9 feb. 2018 a las 12:16
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    El cineasta neoyorquino estrena este canto a la infancia que muestra sin dramatismos la cara oculta de Disney World.

    The Florida Project Tráiler

    Sean Baker (Nueva York, 1971) ha dado el salto definitivo con The Florida Project, su ya sexto largometraje que ha viajado de la Quincena de Realizadores del pasado Festival de Cannes a la alfombra roja de los Oscar, ya que Willem Dafoe, uno de sus protagonistas, está nominado al Oscar a Mejor actor secundario.

    The Florida Project es una película sobre la infancia y al mismo tiempo un trabajo que pone de relieve la dramática realidad de la indigencia oculta de un sector de Estados Unidos. Para ello, el cineasta viajó hasta Florida para cruzar la autopista que separa Disney World los numerosos moteles suburbiales que antaño fueron un complejo urbanístico de primer nivel y hoy son las casas de familias sin recursos, y contarnos la historia de Moone (Brooklynn Prince) y Halley (Bria Vinaite), una niña de 6 años y su madre, sin apenas perspectivas de futuro. Baker (Starlet) visitó nuestro país y en SensaCine aprovechamos para hablar en exclusiva con el cineasta.

    ¿Cómo llegaste a la historia de ‘The Florida Project’?

    Sean Baker– Hará como unos siete años Chris [Bergoch] leyó unos reportajes en prensa sobre esta especie de indigencia oculta en los alrededores de Disney World, y que hacían hincapié en la situación de los menores, que viven y crecen con sus familias en estos moteles de carretera. Su situación es alarmante, porque viven al día y no tienen ningún aval de futuro. Hay niños y niñas que han crecido en estos moteles, que no dejan de ser espacios muy marginales. Hemos visto muchos casos así antes y durante el rodaje de la película.

    Antes de ‘The Florida Project’ filmasteis ‘Tangerine’. ¿Qué pasó?

    S.B.– Escribimos el guion de The Florida Project hace cinco años, pero no conseguimos la financiación necesaria y tuvimos que aparcar el proyecto. El éxito de Tangerine nos abrió puertas y nos ha permitido realizar esta última película. Pero no fue nada que planeáramos en su momento. El cine es a veces muy frustrante porque cuesta sacar tu película adelante y porque es complicado encontrar financiación. Yo ya estaba con mi quinta película, así que imagínate. Pero luego, cuando vuelves la vista atrás, ves que todos los pasos dados han sido los adecuados. Si hubiéramos hecho The Florida Project en 2011, Brooklynn hubiera tenido un año. Y la película gira completamente en torno a Brooklynn.  

    ¿Cuánto de importante es el reparto en una película?

    S.B.– El reparto y el casting es de lo más importante. Al menos, para mí. Hay que ir encajando las piezas y hay que hacerlo paso a paso, un personaje y un actor detrás de otro. Primero logramos tener a Willem Dafoe, y de ahí llegamos a Caleb Landry Jones (Tres anuncios en las afueras), más que nada porque Caleb se parece mucho a Willem [risas]. En el caso de Bria Vinaite, primero encontramos a Brooklynn, de ahí dimos con Valeria (Jancey), a quien encontramos en un hipermercado. Fue complicado, porque al comenzar, las posibilidades eran infinitas. Me explico: la niña protagonista podía haber sido portorriqueña, por ejemplo, porque esa zona de Florida tiene un porcentaje importante de población originaria de ese país –el 40% de las personas que viven en moteles alrededor de Disney World son caucásico, otro 40 por ciento es de origen portorriqueño y el 10 por ciento restante, afroamericanos–, así que buscábamos una niña que fuera o caucásica o hispana. Una vez fichamos a Brooklynn todo lo basamos en ella, aunque nos costó encontrar a la actriz para el papel de Halley. ¡Hasta pensamos en alguien famoso de Hollywood! Por suerte, encontramos a Bria por Instagram y todo cambió.  

    2017 PROKINO Filmverleih GmbH

    ¿Qué has aprendido tras la experiencia de rodar con niños?

    S.B.– ¡Es muy importante no tener nada de dulces y de cosas con mucho azúcar en el set de rodaje! [risas]

    ¿Y cómo has calibrado la energía de los críos con tener a Willem Dafoe en el reparto?

    S.B.– Cuando era pequeño durante la década de los 80, recuerdo a Willem Dafoe en esos papeles de villano, pero también como alguien que de alguna manera era una brújula moral. Y con los niños en el set…, ¡era extremadamente generoso! “¿Cuándo llega el duende verde?”, preguntaba cada día Christopher, Scooty en la película. Los niños tienen tendencia a ser muy invasivos, y Willem es muy paciente, tal vez porque es padre y sabe lo que hay. ¡Es probable que sea más paciente que yo con los niños!

    ¿Cuánto de improvisación y cuánto de guion hay en ‘The Florida Project’? ¿Cómo has gestionado esa tensión entre guion y espontaneidad en el set, sobre todo en las escenas de los niños?

    S.B.– Me gusta potenciar la improvisación en los rodajes, pero en el caso de esta película y de las escenas con los críos dependía mucho de cada uno de ellos. En general, creo que he tenido mucha suerte, porque casi todos mis actores y actrices han sido capaces de improvisar y han logrado escenas estupendas. Hay que calibrar en qué medida, y hay que ver cuándo y cómo. Depende del día, si hay tiempo o no para rodar. En el caso de que haya que rodar deprisa, mejor ceñirse al guion y no hacer experimentos; aunque siempre doy algo de libertad. Por ejemplo, la toma en que Moone y Jancey están en el árbol comiendo sándwiches de mermelada está muy escrita, porque esa escena en concreto es un homenaje a la serie La pandilla (Hal Roach, 1930). Cuando Moone dice “es la mejor mermelada que me he comido en la vida”, eso estaba en el guion, pero cuando se ponen a canturrear “Sticky-sticky-jam”, eso es de las niñas.

    Dices que el casting es muy importante, pero en ‘The Florida Project’ también lo son las localizaciones.

    S.B.– Desde luego. Hay muchas cosas importantes, también los escenarios, por supuesto.  O la cuestión técnica.

    Como la fotografía. En ‘The Florida Project’ es espectacular.

    S.B.– Es también trabajo de Alexis Zabe (Luz silenciosa). Queríamos darle a la película este aspecto de estampas de vacaciones, porque nos gustaban mucho los colores de las postales antiguas, y utilizamos muchos angulares para captar al máximo el paisaje. El objetivo era conseguir estas grandes imágenes, pero poniendo la cámara desde el punto de vista de los niños. 

    ¿Cómo conociste a Zabe?

    S.B.– A través de su cuñada, Natalia. Acababan de presentar Post Tenebras Lux, de Carlos Reygadas. La conocí en un festival de cine –me gustan los festivales porque conoces a gente y haces contactos–, le comenté que me encantaba el trabajo de Alexis y me invitó a cenar. Es un tío fenomenal, nos llevamos muy bien. Antes de The Florida Project hicimos Snowbird, un fashion film para Kenzo, y ahí encontramos el encaje.

     

    "Entramos unas cinco personas al recinto de Disney World y rodamos clandestinamente durante dos días con un iPhone"

    ¿Fue complicado filmar en Disney World?

    S.B.– Entramos unas cinco personas al recinto y rodamos clandestinamente con un iPhone. Filmamos solamente en dos días, corriendo como unas diez veces cada día arriba y abajo por la avenida principal para conseguir el plano que sale en la película. Pensamos que no tendríamos problemas para rodar, pero sólo para rodar una toma.  Al final no nos pillaron, y estuvimos repitiendo. Además, ya sabes la energía que tienen los niños. ¿Recuerdas lo que he dicho antes sobre lo de cero azúcar en el plató de rodaje? Pues los días que filmamos en Disney World volvimos a tener dulces en el set [risas].

    Después de la experiencia de rodar con teléfonos en ‘Tangerine’, ¿cómo fue volver al 35mm en ‘The Florida Project’?

    S.B.– Tangerine fue una gran experiencia y rodar con teléfonos móviles nos permitía una relación con el espacio muy distinta, más espontánea y más directa. Pero yo soy un gran defensor del celuloide, me gusta el 35mm y creo que estamos en un momento muy delicado de cara a proteger esta tecnología. Solo queda en pie una compañía que fabrica film (Eastman Kodak) y hemos de ser muy cuidadosos, porque el celuloide es una estética imposible de replicar en digital.

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    Los Oscar de Hollywood están a la vuelta de la esquina. ¿Qué ha significado para la película la nominación de Willem Dafoe? Y, por último, ¿crees que Brooklynn Prince tiene alguna posibilidad de aparecer en ‘Wonder Woman 2’, dado que no ha parado de expresar estos meses su amor incondicional por Gal Gadot?

    S.B.– Es cierto, Brookynn está esforzándose mucho de cara a aparecer en la película [risas]. Cuando estábamos en el encuentro de nominados a los Bafta, pusieron una escena de Wonder Woman, y Brooklynn empezó a llorar y se fue directa al regazo de Gal Gadot. Ella, claro, ¡encajó como podía la situación! Y, desde luego que la nominación de Willem es un impulso para la película. Forma parte del juego poner a un actor conocido en el reparto y estamos muy contentos de todo lo que estamos viviendo. Pero tengo que reconocer que quiero que mi próximo proyecto tras The Florida Project sea sin actores famosos. Tengo a mi representante y a mis productores dándose cabezazos contra la pared.  

     

     

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