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    'The O.C', 'Las gemelas de Sweet Valley', 'Pacific Blue', 'Lizzie McGuire'... Las series juveniles que veíamos en verano
    Por Tomás Andrés — 27 jul. 2019 a las 8:00
    Actualizada el 31 jul. 2020 a las 18:52
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    Las vacaciones estivales siempre han sido un buen momento para devorar ficción televisiva. Recordamos nuestros títulos favoritos de los 90 y los 2000.

    El verano siempre es recordado como una época para ir a la playa a tostarse al sol, tomar algo en las terrazas, hacer largos viajes en coche… Pero también es la época en la que los más jóvenes de la casa disfrutan de un largo periodo vacacional plagado de horas muertas. Por eso, entre las chapas, la peonza y los baños en la piscina -en el caso de unos pocos afortunados- también hay hueco para la televisión. Todos recordamos alguna serie que sólo disfrutábamos durante el caluroso estío. Unas ficciones que copaban las mañanas y tardes de las cadenas públicas y privadas y que en algunos casos no se volvían a emitir en todo el año. Por este motivo, la redacción de SensaCine escoge sus favoritas de aquellos días en que pasábamos calor frente a la caja tonta. ¿Te acuerdas del Seth Cohen de Adam Brody en The O.C.? ¿Y de Las gemelas de Sweet Valley, Pacific Blue y Lizzie McGuire

    'Pacific Blue'

    Cómo me gustaría volver a esos veranos eternos en el pueblo donde el tiempo no tenía medida alguna y los mejores planes eran todos. Eso sí, después de comer no podía salir a la calle. Mi madre me planteaba dos opciones: o bien echarme la siesta o bien ver la televisión. Pero terminantemente prohibido ir a la piscina o dar una vuelta con las amigas hasta las seis. Como los niños y la siesta nunca nos hemos llevado bien, elegía el plan B: televisión. Y así fue como me enganché en mis más tiernos veranos a Pacific Blue. Empecemos por la cabecera: esos actores y actrices quitándose el casco y dejando ondear su melena al viento en Santa Monica. Y ojo, que los chicos también, porque la mayoría gastaban pelazo, además de derrochar fibra por cada poro de su piel. Imagino que ahora me daría la risa al ver este 'opening' cada día. Pero en su momento no podía molar más. Vayamos con la trama. Esta giraba en torno a las andanzas de un grupo de atléticos policías que patrullaban las calles en bici y resolvían desde hurtos menores hasta delitos de narcotráfico sin despeinarse. Todo esto aderezado con líos amorosos y miembros del reparto que entraban y salían de la serie a su antojo. A medida que avanzaban los veranos y los años, las temporadas fueron tomando un cariz de telenovela y 'thriller' oscuro perdiendo la chispa inicial, esa que me enganchó en mis tardes de verano. O fue tal vez que, después de romperme la clavícula con la bicicleta, no tenía cuerpo para ver a policías haciendo piruetas a dos ruedas.

    Lourdes de Paredes

    Gary Nardino Productions

    'The O.C.'

    Tres meses completamente libres de cualquier responsabilidad, mucho calor en la calle y unos padres luchando por mantener a sus criaturas ocupadas dan como resultado a niños pegados a la pequeña pantalla durante horas. Todos tenemos una serie que nos traslada al verano nada más escuchar la sintonía y, aunque podía haber escogido muchas otras -Pacific Blue y sus persecuciones en bici, S Club 7 y las canciones que nunca nos quitábamos de la cabeza...- me decanto por la que más me recuerda el tedio de la época estival: The O.C. Recuerdo que se estrenó un mes de agosto y me enganché simplemente con ver el tráiler. Después, ya se convirtió en una obsesión. Tenía que saber qué pasaba con Seth y Summer porque, reconozcámoslo, lo de Marissa y Ryan estuvo condenado desde el principio. Ahora mismo no aguantaría ni un episodio, pero siempre tendré la canción pegada: "Califoooooorniaaaaaaaaaa".

    Sara Heredia

    Warner Bros. Television

    'Buffy Cazavampiros'

    Los 90 fueron una gran época -y eso que a mí me pilló terminando la década: los bocatas de Nocilla, las Spice Girls, las Gameboy, Parque Jurásico y Buffy Cazavampiros. Esta última ficción, como seguro recordaréis, se centra en una estudiante de instituto cuya aspiración es ser una animadora popular, pero que acaba siendo elegida para ser cazadora de vampiros al pertenecer a una antigua estirpe dedicada a ello. La chica, entonces, tiene que equilibrar su vida de adolescente con el deber de eliminar a los chupasangre liderados por Lothos y Amily y evitar que conviertan a sus compañeros de instituto.
    La protagonista, a la que Sarah Michelle Gellar daba vida, es la perfecta heroína que rompía los clichés de la época y empoderaba a jóvenes espectadoras como yo. Y no solo ella. En el transcurso de la serie en general, las mujeres tenían grandes papeles en la trama. El sarcasmo y los juegos de palabras que tiñen continuamente la ficción, además de las numerosas referencias a la cultura pop, hacen de la serie un cóctel noventero -y gafapasta- que se merece ser disfrutado de nuevo… ¡Y varias veces!

    Marta González

    20th Century Fox Television

    'Los Rompecorazones'

    Es pensar en Los Rompecorazones y da exactamente igual que haya pasado un cuarto de siglo: sigo recordando al dedillo la intro con la que cada mañana empezaba mi serie veraniega favorita. Nunca supe si durante el año se emitía en alguna parte, pero para mí Los Rompecorazones siempre fue la típica serie que veía únicamente en vacaciones. Probablemente mucha gente de mi generación se acuerde de ella, pero es cierto que nunca llegó a alcanzar el estatus de otros míticos títulos que siempre relacionaremos con el periodo estival, como Las gemelas de Sweet Valley, Una chica explosiva o Cosas de hermanas. Tampoco sé si llegué a verla entera, ahora que lo pienso.

    Emitida durante siete temporadas en los 90, su título original era Heartbreak High, lo que traducido literalmente vendría a ser algo así como el "Instituto del desamor". Y es que precisamente sobre eso iba la serie australiana. Un grupo de jóvenes estudiantes y sus vidas dentro y fuera de las paredes de centro. Con los amores y desamores de los protagonistas como columna vertebral, la ficción exploraba otras problemáticas adolescentes, desde familias desestructuradas, las drogas y el alcohol o los embarazos precoces. En sus siete entregas conocimos a diversas generaciones de estudiantes y multitud de personajes: Drazic, Anita, Alan, Danielle, Jodie, Dennis, Ryan… ¡Qué recuerdos!

    Alicia P. Ferreirós

    Gannon Television

    'Yo y el mundo'

    No me avergüenza en absoluto reconocer que he visto los más de 150 capítulos de Yo y el mundo. Sí, esa serie en la que Ben Savage, hermano del Fred Savage de Aquellos maravillosos años, interpretaba al graciosillo y (en ocasiones) revoltoso estudiante Cory Matthews.

    Mi vida cambió para siempre cuando vi por primera vez, en el cuarto episodio de la primera temporada, a la que después se convertiría en su mujer, Topanga (Danielle Fishel). Fue mi primer gran amor televisivo. Y eso marca, a pesar de que Cory estuvo a punto de echarlo todo a perder cuando conoció en una estación de esquí a Lauren -era, muy joven pero era ella, Linda Cardellini, la actriz conocida después por Freaks and Geeks y Urgencias y por hacer de la mujer de Ojo de Halcón en el Universo Cinematográfico de Marvel.

    Los planes que tramaba el protagonista con su amigo Shawn (Rider Strong) para estudiar lo menos posible, sus chascarrillos delante del señor Feeny (William Daniels), su declaración, noviazgo y posteriores rupturas con Topanga -el montaje del final de 'The Grass Is Always Greener' (3x12) con sus mejores momentos y el All I Know de Art Garfunkel me sigue partiendo el corazón-, las tronchantes "llamadas Feeny" de Eric (Will Friedle), la pelea entre este y Jack (Matthew Lawrence) por conquistar el corazón de su compañera de piso Rachel (Maitland Ward)... Hasta me están entrando ganas de volver a verla y todo. ¡Ah! En 2014 se estrenó su 'spin-off', Girl Meets World (tres temporadas), aunque ya no fue lo mismo.

    Santiago Gimeno

    Touchstone Television

    'Lizzie McGuire'

    No había verano sin Lizzie McGuire. La serie de Disney Channel significaba, durante mis meses de vacaciones, piscina y helado todos los días. Era genial ver la ficción protagonizada por Hilary Duff porque te identificabas fácilmente con su protagonista, te lo pasabas en grande viendo los líos en los que ella, su hermano y sus padres se metían. Y querías vestir y llevar los mismos abalorios en el pelo que ella. Incluso verla hacía que una parte de ti quisiese -aunque solo por unos poco segundos- volver al colegio.

    Andrea Zamora

    Disney Channel

    'H2O'

    En el verano del 2006 comenzó a emitirse la mítica serie de televisión sobre tres adolescentes que, tras darse un baño en el estanque de una isla, empezaban a transformarse en sirenas en cuanto entraban en contacto con el agua. ¿De qué estoy hablando? Pues de H2O Just Add Water. El estanque de la luna, la isla de Mako, el JuiceNet Café… Creo que todos los que pertenezcan a la generación de los 90 o principios del 2000 saben de lo que hablo. De hecho, con esta ficción llegó la fiebre loca por ser una sirena en todas las chicas de mi edad -yo incluida- y por viajar a Australia, el paraje exótico donde sucedían cosas mágicas y fantásticas.

    Tal y como yo lo recuerdo, esta serie presentaba a tres personajes con caracteres tan distintos que era fácil sentirse identificada con una de ellas. Cleo (Phoebe Tonkin) era la típica amiga tímida e introvertida pero, al mismo tiempo, muy dulce y con un gran corazón. Emma (Claire Holt) presentaba el perfil de una deportista de élite, con una educación rígida y estricta, que la convertía en la más sensata del grupo. Y, por último, Rikki (Cariba Heine) -mi sirena favorita-, solitaria, independiente, un poco macarra y con un carácter que era mejor conocer antes de hablar.

    Hace menos de un año vi que Netflix la había incorporado a su biblioteca de series y decidí volver a verla para recordar por qué me gustaba tanto. Creo que una de las cosas que más me encantaba de esta serie era lo divertido de lo cotidiano, mezclado a la vez con un poco de fantasía y misterio que -para una niña de diez años, como era mi caso- conseguía mantenerte enganchada al televisor durante horas.

    Sonia Cobos

    Jonathan M. Shiff Productions

    'Una chica explosiva'

    Si me dicen a día de hoy que tengo que madrugar durante mis vacaciones estivales para ver un programa de televisión, con gran probabilidad no lo haría. Pero de niño es diferente y siempre das menos importancia esas cosas: estás lleno de energía y tienes muchas ganas de hacer de todo. Por eso, yo era de los que madrugaba para ver mi serie favorita -que se emitía en Televisión Española- la divertidísima Una chica explosiva. Adaptación televisiva de la película dirigida por el mítico John Huges en 1985, narra las andanzas de dos 'nerds' que crean a una super mujer con poderes -al más puro estilo Frankenstein, pero en sexy- gracias a la ayuda de su computadora (y el gran intelecto que poseen). Como si de una suerte de Doraemon se tratara, su bellísima 'criatura' les ayuda en sus problemas diarios con las chicas, los compañeros de instituto y a lidiar con el enajenado hermano mayor de uno de ellos, Chett. Todos los muchachos que estábamos enganchados a la ficción, por aquellos días, también estábamos colgados de su protagonista: Vanessa Angel, actriz que tenía un prometedor futuro -de hecho, es la protagonista femenina de la tronchante Vaya par de idiotas-, pero que acabó en el mundo del telefilme y del producto directo a vídeo. Una auténtica pena.

    Tomás Andrés

    Universal Television

    'Las gemelas de Sweet Valley'

    "Sweet Valley... Sweet Valley...". ¡Qué recuerdos de esas mañanas de verano, sin obligaciones, en las que me levantaba pensando qué pasaría en mis series favoritas! La primera cita era, en torno a las 10 de la mañana en Televisión Española, con Las gemelas de Sweet Valley. Adoraba a esas dos hermanas idénticas físicamente, con personalidades de lo más dispares, que se distinguían a la perfección. Y soñaba con ser como ellas. Bueno, realmente soñaba con ser como Liz, la gemela “buena”, la que era súper aplicada con los estudios. Pero también tenía tiempo para salir con los chicos más guapos del instituto. La ficción contaba con 88 capítulos, pero, muy a mi pesar, creo que nunca llegué a verlos todos. Cruzo los dedos para que alguna de las plataformas de ‘streaming’ decida incluirla en su catálogo.
    Espera, espera…. ¿Que Las gemelas de Sweet Valley se basaba en una serie de novelas juveniles? Eso no lo sabía yo. Francine Pascal es la autora de los más de 180 títulos protagonizados por las dos hermanas de Calilfornia, a las que daban vida Brittany y Cynthia Daniel. Y si como yo te quedaste con ganas de saber cómo serían sus vidas en un futuro, puedes descubrirlo en las novelas Sweet Valley ConfidentialThe Sweet Life, protagonizadas por las versiones adultas de Lizz y Jess.

    Lorena Vialás

    Saban International

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