El País
"Cada soplo de viento, cada portazo, cada suspiro, cada mirada, tienen un por qué y, sobre todo, un cómo. La puesta en escena de Campion, más cercana a la trascendente levedad del Dublineses de John Huston que a la espectacular grandilocuencia de El piano, su obra más famosa, provoca que, como la poesía de Keats, la historia se pueda oler y tocar tanto como verse y oírse".
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