El País
Así, en los planos generales con variados personajes, al tener estos diferente brillo según estén cerca o lejos, más que causar sensación de fondo, lo que parece es que cada uno sea de un tamaño distinto. Y, para colmo, la alarmante falta de luz en las secuencias diurnas [prueben a quitarse las gafitas en algún momento] provoca la impresión de que, más que con unas gafas para ver en 3D, hemos entrado al cine con gafas de sol.
La crítica completa está disponible en El País





