Fotogramas
"Con estética pulp y cómic, un James Purefoy perfecto, y momentos netamente Howard (el encuentro con el sacerdote loco), lo mejor de Solomon Kane es que es pura Espada y Brujería, con sentido de la maravilla y ecos de las matinales sabatinas de antaño. Un pasatiempo desinhibido, preferible a la falaz seriedad de superproducciones hollywoodienses al uso"
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