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El pacto
Críticas
1,0
Muy mala
El pacto

El tío Nick (Cage) ataca de nuevo

por
He comentado en múltiples ocasiones mi devoción por Nicolas Cage. Y es que hay algo tan netamente suicida en todas sus interpretaciones -estas, de hecho, sin intercambiables, sino prueben a poner al protagonista de 'Ghost Rider' en 'Furia Ciega' o al de 'Kick-Ass' en 'Bangkog Dangerous' o incluso al de 'Wicker Man' en 'Señales de futuro': es impresionante la similitud, casi como un Cary Grant en versión trash-, una voluntad tan férrea de adaptarse a todo tipo de producto que le ofrezcan –poco importa lo malo que este sea o, en ocasiones, incluso muy malo como en 'Bajo amenaza' o 'El aprendiz de brujo'- que uno ya incluso empieza a dudar de los serios problemas económicos que se le achacan. No es una cuestión de dinero: estoy convencido de que el tío Nick se lo pasa en grande liberando su histrionismo más desatado, le debe excitar sobremanera cuando le ofrecen otro papel en el que tiene que hacer de demonio, mercenario, policía corrupto o vampiro vegano. Es una pena que los cinéfilos no puedan disfrutar de toda ese catálogo de excesos y sin embargo aplaudan otras sobreactuaciones mucho más solemnes como, por ejemplo, la de Javier Bardem en 'Mar adentro' o cualquiera que haya realizado Robert De Niro en los últimos diez (o quince) años. En definitiva: a mí Nicolas Cage me cae muy bien o, al menos, tan bien como me caen otros actores del mismo corte como Christopher Lambert, Mickey Rourke, Brad Dourif, Peter Weller, Lou Diamond-Phillips, etcétera.

De hecho que Nicolas Cage es buen actor es algo fácilmente constatable: compárenlo con el resto de los actores de 'El Pacto'. El resultado es cristalino. Y es que por más cariño que uno le pueda haber cogido a January Jones en 'Mad Men' es alucinante lo anodina que resulta la actriz en la gran pantalla. Uno podría haber imaginado que el set de rodaje de 'X-Men: Primera generación' la había superado, pero es que en 'El Pacto', ¡aún es más catastrófico! Jones queda en evidencia en casi todos los planos en los que aparece por tener el más viejo de los defectos de los intérpretes: el no saber estar. O tiene diálogo o su físico queda en pausa. Como si el resto no fuera con ella. Un desastre al que se le sumaría la cara de estreñido permanente que tiene el "lostie" Harold Perrineau y los gritos continuos que suele lanzar Jennifer Carpenter, la hermana de Dexter en la ficción homónima (no es casual que todos ellos vengan de series de televisión de gran éxito: Hollywood trata de rentabilizar dicho boom mediático). Vaya, que sólo libraría de la quema a Guy Pearce, ese hombre-lagarto que aún sorprenderá más al público en la futura 'Lawless', donde da vida a uno de los personajes más desagradables que he podido ver nunca en una película. Y encima sin cejas.

Y bueno, luego está la película. Un thriller risible que trata de poner en jaque la amoralidad de los actos vengativos en un juego de espejos que iguala a víctimas con verdugos. Un punto de partida medianamente interesante que en manos de alguien no tan negligente como Roger Donaldson podía haber generado una serie B estilosa o un noir de barrio mínimamente atractivo. Sin embargo el realizador de 'Arenas blancas' y 'Species' es incapaz de sacar jugo ni a la historia, ni a la ciudad (Nueva Orleans) ni, lo dicho, a los actores. Quedando como postre un subproducto exploit a la Cage que ni es chicha, ni es limoná, ni "nadená".

A favor: El tío Nick

En contra: Su escasa credibilidad
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