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    El fraude
    Críticas
    2,5
    Regular
    El fraude

    La angustia del monstruo

    por Mario Santiago
    La diferencia entre el título original y el título español de este cóctel de drama familiar y thriller financiero nos pone sobre la pista de un factor clave para entender el filme. El título español, El fraude , nos sitúa claramente ante un protagonista, un monstruo de las altas finanzas (Richard Gere), responsable de un crimen relacionado con la corrupción financiera. Este madurito atractivo y elegante afirma que todas sus acciones buscan salvaguardar el bienestar de su familia y el de sus inversores (y sus respectivas familias). Sin embargo, está bastante claro que Robert Miller, así se llama el lobo de Wall Street, se ha saltado la ley y ha cometido un fraude. Pero, ¿está realmente claro?

    Viendo El fraude , uno tiene la impresión de que Nicholas Jarecki, el director y guionista del filme, no tiene tan claro que el protagonista sea un tipo aborrecible. De hecho, en una sutil maniobra lingüística, el título original de la película es Arbitraje , un término financiero que hace referencia a "la práctica de tomar ventaja de una diferencia de precio entre dos o más mercados": una operación especuladora perfectamente legal. En consecuencia, viendo El fraude , uno tiene la impresión de que la película estima quizás en demasía a su protagonista y, de hecho, exige del espectador un alto grado de simpatía hacia él y sus sufridos familiares. Y aquí es donde cabría preguntarse: ¿es realmente necesario compadecerse de los problemas personales y legales que deben afrontar los corruptos magnates de las finanzas?

    Dicho lo anterior, cabe decir que El fraude resulta un solvente entretenimiento que consigue entretejer las corruptelas financieras del protagonista con sus devaneos familiares y sentimentales. En la un tanto desconcertante presentación de la trama, parece que ambas dimensiones vayan a fluir de forma independiente; sin embargo, cuando a la media hora el relato da un violento golpe de timón (transformándose en un oscuro cuento moral), la película encuentra su rumbo y no lo abandona hasta el final. Puede que por el camino la narración titubee en algún pasaje, como cuando el protagonista se nos presenta como un nuevo Sherlock Holmes (un as de la investigación), pero la tensión y el suspense del relato se mantienen a flote en todo momento, y esa es la regla de oro de todo thriller que se precie de serlo.

    Eso sí, durante todo el metraje, la película se mueve por una delicada cuerda floja actoral, entre el limitado talento de Richard Gere y el notable trabajo del reparto de secundarios. Gere es un actor sin solución. Con el paso de los años, ha ido intentando maquillar sus nulas dotes expresivas con una apuesta por los personajes abatidos, en declive; como si quisiera erigirse en un nuevo John Wayne crepuscular. Lo cierto es que lo único que puede compensar a un Gere correcto es un plantel de buenos secundarios, y ‘El fraude' los encuentra en el joven Nate Parker, que da vida al acorralado cómplice de Miller, y en la siempre magnífica Susan Sarandon, que en cada una de sus escenas consigue transmitir oleadas de emoción y contenido: Sarandon necesita poco más que una sonrisa irónica y cómplice para descubrirnos todo un pasado de clase media que se oculta tras el oropel de la gran dama a la que da vida. Y así, a golpe de pequeñas rachas de genio interpretativo y de la mano de un guión correcto, El fraude nos hace permite pasar un buen rato, aunque sea a costa de tener que empatizar con un monstruo de las finanzas.

    A favor : Las luminosas apariciones de Susan Sarandon.

    En contra : El aire de soterrada complicidad que la película establece con su protagonista.
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