Matar al padre
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Por Carlos Losilla
Ya con 'A propósito de Elly', su película anterior, Asghar Farhadi se labró una reputación de
sagaz observador de la sociedad iraní no tanto a partir de la crítica directa como de un cine
metafórico y alusivo, que desvelaba las miserias de su país a través de personajes cotidianos
y realistas, pero también arquetípicos de un determinado estatus. Con 'Nader y Simin, una
separación', su espectro se amplía y, tomando como excusa las desavenencias entre un
matrimonio, describe una humanidad bulliciosa y contradictoria, un cuerpo social en perpetua
tensión, cuyas ramificaciones narrativas construyen escenas agitadas y nerviosas, muy
alejadas de la idea que muchos tienen del cine iraní a partir de Abbas Kiarostami, su mayor
representante: aquí no hay planos largos ni vocación contemplativa, tampoco una reflexión
explícita sobre el cine como creador de realidad a partir de la ficción y viceversa, sino más bien
un torbellino de imágenes y palabras bajo las cuales el espectador debe descubrir qué está
ocurriendo realmente.
No se lleven a engaño, no obstante, pues la "separación" del título no es el verdadero tema
de la película. Lo que importa es ver qué ocurre cuando se desestabiliza un orden rígidamente
preestablecido, lo que pasa cuando el marido contrata una cuidadora para que se ocupe de su
padre cuando su mujer abandona el hogar conyugal y ello, inesperadamente , lo introduce en
una espiral de malentendidos que Farhadi llevará literalmente al límite, con ritmo frenético,
durante más de dos horas. A partir de ahí los prejuicios, los estereotipos, la incomunicación
y todo aquello que se ocultaba tras una apariencia más o menos plácida salen a la superficie
para dejar claro que no hay buenos ni malos, sino únicamente un tejido social incapaz de
construirse a sí mismo, entre la influencia occidental y las obligaciones que le impone la
tradición y la moral del país en el que viven.
Hasta aquí, pues, ningún problema. Farhadi controla la situación con el timing adecuado y un
sentido de la observación en ocasiones prodigioso, hasta el punto de que algunos momentos
de la película aúnan planificación, ritmo e interpretación de los actores de manera a la vez
armoniosa y vibrante. Permítanme, sin embargo, una objeción a tan calculado mecanismo.
A veces, sobre todo cuando los acontecimientos se precipitan y los diálogos se pisan unos a
otros como en una tragicomedia costumbrista, me he sentido realmente abrumado viendo
esta película. Y luego, reflexionando sobre ese estado de ánimo, he tenido la impresión de que
quizá este último no está pensado tanto para reflejar el caos permanente de las situaciones
como para ocultar ciertas insuficiencias, relativas sobre todo al discurso de fondo de Farhadi,
que parece reducirse a unas pocas ideas repetidas una y otra vez durante demasiado tiempo.
Como ya ocurría en 'A propósito de Elly', los árboles no dejan a veces ver el bosque, y eso sitúa a
Farhadi en una posición ambigua: cineasta prometedor y sensible, parece que todavía le falten
unas horas de cocción.
A favor: La construcción de un artefacto de funcionamiento perfecto, que nunca pierde el pulso.
En contra: Su condición de alud imparable de imágenes y palabras, que a veces no deja espacio para la reflexión.
Dirigida por Eric Toledano, Olivier Nakache
Con François Cluzet, Omar Sy
Comedia
Dirigida por Joss Whedon
Con Robert Downey Jr., Chris Evans
Acción
Dirigida por Philippe Falardeau
Con Mohamed Fellag, Sophie Nélisse
Drama
Guardando…

