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    Una vida sencilla
    Críticas
    4,0
    Muy buena
    Una vida sencilla

    Fácil lo difícil

    por Daniel de Partearroyo

    Hay que celebrar el estreno de 'Una vida sencilla' en España, a pesar de que se produzca con más de dos años de retraso. Su directora, Ann Hui, es una de tantas figuras importantes del cine asiático de las últimas tres décadas cuya presencia en la cartelera española es desgraciadamente vista como un hecho excepcional en vez de normalizado, a pesar de que la raíz popular y naturaleza eminentemente narrativa hacen de su cine una experiencia cercana, cautivadora y enriquecedora para todo tipo de públicos. La buena noticia es que 'Una vida sencilla', su última película, puede funcionar como excelente puerta de entrada a una filmografía prolífica que se remonta hasta 1979 y los años de eclosión de la Nueva Ola del cine hongkonés, con títulos definitorios del movimiento como 'Boat People' (1982), y alterna la voluntad de captación directa de la realidad social de Hong Kong con melodramas de época y hasta gráciles incursiones en el cine de género.


    A medida que han pasado los años, los trazos autobiográficos han ido pregnando cada vez más las películas de Ann Hui, no necesariamente en lo relativo a su argumento sino a los temas y estados de ánimo que a la cineasta le interesa retratar. 'Una vida sencilla' es una película sobre la vejez, la incapacidad y los cuidados. Temas difíciles y propensos al sensacionalismo que la cineasta transforma con asombrosa facilidad en una narración sincera y tan sencilla como promete el título. Con templada naturalidad, se cuenta la historia de Ah Tao (Deanie Ip), una mujer mayor de clase baja que ha pasado sesenta años trabajando como sirvienta para la acomodada familia Leung, ahora emigrada en su mayor parte a San Francisco salvo por el hijo pequeño, Roger (Andy Lau), un productor cinematográfico que todavía pasa algunos días del año en la casa familiar de Hong Kong. Cuando Ah Tao sufre un derrame cerebral, Roger se encarga de buscarle una residencia y de visitarla regularmente, mientras repara de forma progresiva en la vinculación sentimental que le une con ella.

    La misma sencillez de su protagonista impulsa el relato de Ann Hui. El tiempo pasa con transparencia narrativa y humildad formal -aquí encontrarán las mejores elipsis del año-, centrándose en el retrato psicológico de la antigua cuidadora que ahora recibe ayuda de la familia que sacó adelante. La senectud y la enfermedad, temas que la realizadora ya había tratado en la coral 'Summer Snow' (1995), son miradas de frente, pero sin ira ni resignación. El microcosmos de ancianos de la residencia, perfectamente delineado y diferenciado en subtramas nada intrusivas, compone una hipotética adaptación de 'Arrugas', de Paco Roca, mucho más atinada en fondo y espíritu que la película de animación homónima de Ignacio Ferreras. Con su modesta tozudez, tics definitorios, astucia experimentada y momentos de emoción pura, la actriz Deanie Ip no sólo convierte a Ah Tao en otro de los personajes femeninos complejos, diversos y profundamente dimensionales de la filmografía de Ann Hui -Josephine Siao en 'Summer Snow', Michelle Yeoh en 'The Stunt' (1996), Siqin Gaowa en 'The Postmodern Life of my Aunt' (2006) o las dos protagonistas de 'All About Love' (2010), por nombrar sólo algunas-, sino que esconde un valiente gesto político como revisión de la lucha de clases y valorización del afecto y la cultura del cuidado en una época en la que su visibilización social parece más pertinente que nunca. Como decía, hay que celebrar su estreno.


    A favor: La magnífica actuación de Deanie Ip, merecidamente premiada con la Copa Volpi en el Festival de Venecia de 2011.

    En contra: Que la caudalosa y gratificante filmografía de Ann Hui sea tan desconocida en España.

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