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    Camille Claudel, 1915
    Críticas
    4,0
    Muy buena
    Camille Claudel, 1915

    El rostro y el desgaste

    por Violeta Kovacsics

    Bruno Dumont declaraba en una entrevista reciente en la revista Caimán Cuadernos de Cine que 'quería atrapar el presente de Juliette Binoche, el estado actual de su cuerpo y de su rostro'. Amante de situar la figura humana en el centro del cuadro, el cineasta pone a la estrella francesa en el eje del plano. Como se señala en la entrevista, este gesto de colocar a la actriz de largo recorrido en un contexto tan real como ajeno puede recordar al Roberto Rossellini que trabajó con Ingrid Bergman. También resulta interesante cómo, en 'Camille Claudel, 1915', la convivencia de la estrella con los pacientes de un psiquiátrico no se fuerza (como sí ocurre en otras películas cercanas en el tiempo), sino que responde a la propia esencia del relato: Claudel es una mente extraña en el sanatorio. La artista, clama constantemente por su cordura. En cierta manera, el registro de Binoche en el filme de Dumont parece apelar al de 'Los amantes del Pont-Neuf', a camino entre la locura y el genio artístico, la fragilidad y la crispación, la sonrisa y el quiebro emocional.


    Explorador de lo físico, Dumont ha puesto de nuevo el cuerpo en el centro del plano. Ahí están el rostro y la figura cansada de Claudel/Binoche. Sin embargo, 'Camille Claudel, 1915' resulta interesante también por aquello que el cineasta deja en los márgenes. Las compañeras de Claudel y sus ruidos incesantes, que terminan por desequilibrar a la protagonista (y, de paso, al espectador), definiendo perfectamente la fina línea que separa la locura de la cordura. En fuera de campo quedan los ecos de la relación de Claudel con el también escultor, Auguste Rodin. También, su hermano Paul, al que Camille espera impaciente.


    Tremendamente física y emocional, la película tiene un poso teórico, que quizá, no era necesario evidenciar como se hace en el tramo final, cuando Paul sale del fuera de campo para ocupar el centro del cuadro y del relato.

    A favor: El trabajo sobre el plano, su centro y sus márgenes.

    En contra: Su salida del espacio cerrado del sanatorio, el abandono del punto de vista de Camille Claudel con el fin de tomar en el de su hermano Paul.

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