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    12 años de esclavitud
    Críticas
    4,0
    Muy buena
    12 años de esclavitud

    El cuerpo ultrajado

    por Quim Casas

    En plena fiebre de filmes sobre la esclavitud planteados de modos muy diversos, los que van del severo 'Lincoln' de Spielberg al manierista 'Django desencadenado' de Tarantino, el británico Steve McQueen propone con '12 años de esclavitud' un relato concreto, esperado pero a la vez modélico en su formulación clásica, que no clasista; una película sin duda previsible en su recorrido, fragmentado en tres partes bien delineadas a partir de otros tantos personajes, pero que relata bien, sin ambages, demasiados formalismos ni digresiones gratuitas, aquello que quiere relatar.


    El personaje encarnado por Chiwetel Ejiofor, un hombre negro y libre de Saratoga que es secuestrado y vendido como esclavo en el sur del país, recala primero en la plantación de un hombre más o menos bueno, después en la plantación de un patrón abyecto y finalmente entra en contacto con un antiesclavista de origen canadiense, personajes incorporados respectivamente por Benedict Cumberbatch, Michael Fassbender y Brad Pitt.


    McQueen sigue unas pautas muy establecidas. La suya es una película de tesis, narrada con la disciplina de un añejo cine progresista que se cultivó mucho en Hollywood (en los años sesenta y setenta), sin demasiadas veleidades estéticas pese a que en algún plano –el espectro rojizo de una carta quemada que se va diluyendo en la oscuridad–, el director quiera recordarnos que antes fue video-artista y cortometrajista experimental. Al revés que en 'Hunger' y 'Shame', aquí no domina el primer plano ni el movimiento agitado de la cámara, sino que la planificación es mucho más contenida incluso en momentos como el del castigo a latigazos que sufre la joven esclava deseada y ultrajada por Fassbender.


    Lo mejor que puede decirse de '12 años de esclavitud' es que es una película ecuánime y que tampoco provoca una ruptura con los anteriores largometrajes de su director. El protagonista de 'Hunger' llegaba al límite con su huelga de hambre en la prisión, el de 'Shame' con su adicción al sexo y el '12 años de esclavitud' con la fatiga y el dolor que arrastra en su intento de sobrevivir a la condición de esclavo. Los tres son prisioneros y las tres películas devienen, en definitiva, retratos de un mismo cuerpo, el cuerpo débil, impotente o lacerado.


    A favor: el control sobre un material que podía caer en la grandilocuencia dramática.


    En contra: que ya es carne de Oscar, y esto siempre conlleva prejuicios y clichés.

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