Mi SensaCine
Bárbara
Críticas
3,5
Buena
Bárbara

Paradojas de la libertad

por Cristina Álvarez López
‘Bárbara' comienza de forma abrupta y directa, con la llegada de la protagonista a un hospital de provincias. Pese a que la película no lo explicita en ningún momento, pronto adivinaremos que la acción sucede a finales de los 70 o principios de los 80 en la República Democrática Alemana. Uno de los aspectos más sugerentes de este filme es que, tratándose una película que retrata la vida durante un periodo concreto y bajo un régimen y unas condiciones políticas específicas, el director jamás sucumbe al didactismo histórico. No hay en él lugar para la explicación ni para el mensaje. Petzold pone al espectador frente al mundo opresivo y cerrado de su película sin darle demasiados datos y le obliga, en cambio, a observar atentamente el transcurso de la historia para sacar sus propias conclusiones. En este sentido, ‘Bárbara' puede considerarse como un filme de intriga donde debemos reconstruir el funcionamiento de un sistema que apenas vemos a partir de las huellas que este deja en las relaciones de la protagonista con el mundo.

El sólido guión de Petzold y Farocki se concentra en la rutina de su personaje —una doctora que, tras pedir la autorización para marcharse a Occidente, es trasladada a un hospital de pueblo y sometida a inspecciones periódicas por parte de las autoridades—; la cámara sigue diligentemente sus movimientos, pero jamás interfiere en su privacidad ni abusa de su cercanía. Gran parte del filme gira alrededor de la relación de esta con su supervisor André, una trama que hubiese podido resolverse como una mera cuestión de buenos y malos, de fuertes y débiles, de amigos que devienen delatores (o viceversa). ‘Bárbara', sin embargo, sortea los peligros del sentimentalismo y la espectacularidad, no cae en trucos tramposos o en mensajes edificantes y pone las cartas sobre la mesa desde el principio. La traición sobrevuela el filme como una amenaza, pero el énfasis está en otra parte: en la propia naturaleza de los afectos, en el modo en que una sociedad policial condiciona los sentimientos y la confianza de la gente. Si ‘Bárbara' es una pieza minimalista recorrida por la tensión y la asfixia es porque el clima de paranoia que rodea al filme está incrustado en el ambiente, forma parte de la vida cotidiana, se respira en la arquitectura de los espacios y en las miradas de la gente, pero jamás es subrayado ni engrandecido por la dirección de Petzold.

En el tramo final del filme, una decisión inesperada de la protagonista hace que la resolución para la que todo la película parece habernos estado preparando tome un giro imprevisible. Es un momento delicado que corre el riesgo de ser interpretado —errónea o parcialmente— como un acto de solidaridad con el que se cumple un proceso de aprendizaje o de toma de conciencia. Sin embargo, en este desenlace (más ambiguo de lo que parece) hay muchas otras cosas que entran en juego. Se trata de una intersección entre los eventos del azar y un plan largamente trazado que evidencia, de forma irónica, la gran paradoja de la libertad sobre la que se construye toda la película.

A favor: La gran interpretación de Nina Hoss.

En contra: Que el personaje de Stella sea meramente funcional y no esté más desarrollado.

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