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Hasta el último hombre
Críticas
4,0
Muy buena
Hasta el último hombre

La pasión de Andrew Garfield

por

Después de pasar una temporada en el lado bestia de la vida, que diría Albert Pla, Mel Gibson está recomponiendo su carrera y recuperando las buenas sensaciones de forma inteligente. Como actor, está utilizando su experiencia personal en los infiernos para interpretar a antihéroes crepusculares con chispa (Blood Father y Vacaciones en el infierno), y a villanos de caricatura memorables (Gibson era lo mejor de Los mercernarios 3 y Machete Kills). Mientras que como director, lejos de bajar las revoluciones tras diez años de parón, recupera su versión más bruta y genial. La de La pasión de Cristo y Apocalypto, dos obras bigger than life que se acercaban a los géneros clásicos, péplum y aventuras, casi de forma radical. Y no solo por la violencia y la crudeza de sus imágenes. Recuerden: el supuestamente garrulo Mel Gibson -adjetivo con el que le definen sus detractores- consiguió arrastrar en masa a los espectadores al cine, a pesar de estar habladas en arameo, latín y hebreo, y lengua maya, respectivamente, y por tanto subtituladas. El hecho es que en Hasta el último hombre repite la operación de ese cine a lo grande pero sin concesiones a la galería. Y es que hasta cuando la película se mueve por sus derroteros más convencionales, los primeros años del futuro soldado y objetor de conciencia Desmond Doss (el primer americano en ganar una medalla al honor en combate sin disparar ni un solo tiro) y la historia de amor con su futura esposa, la narración tiene elementos rupturistas; ese núcleo familiar disfuncional que retrata con dureza a un padre maltratador (atención con Hugo Weaving. No sería raro verle nominado a mejor actor secundario en los próximos Oscar), o el fantástico tramo en el campo de entrenamiento militar donde el personaje de Andrew Garfield es humillado de forma continuada al negarse a empuñar un arma (el duro sargento al que pone cara Vince Vaughn también debería sonar para estatuilla).


Hasta el último hombre - Cartel

Hasta el último hombre viene a ser una revisión desde las entrañas de El sargento York de Howard Hawks pasada por el tamiz del Samuel Fuller indomable de Uno Rojo: División de choque. Clasicismo hollywoodiense y el arrojo y frontalidad propias de un outsider. Gibson se apodera del cine bélico, como ha ya hizo con el péplum y el de aventuras, para llevarlo un poco más allá cuando la acción transcurre en el campo de batalla. Y es que todas las escenas de combate son alucinantes; cámaras lentas, montaje visceral y planos secuencia de sangre, sudor y lágrimas que, por un momento, meten al espectador en la primera línea de fuego del frente japonés en la Segunda Guerra Mundial. Es difícil describirlo con palabras, pero esperen un infierno en la tierra: gore a cascoporro, mutilaciones, soldados estallando por los aires, piel quemada en carne viva, y muertes a doquier. En ese sentido, la película es un claro alegato contra la guerra; lo es también en el retrato del personaje de Weaving y esa familia rota  a causa de los traumas de la Primera Guerra Mundial. Ahora bien, al mismo tiempo, también retrata el heroísmo de su protagonista, Desmond Doss, en una época donde lo de ir a la guerra era casi obligatorio aunque fuera ir a una muerte segura; con ese concepto del deber y el honor tan marcado que tenían en la Norteamérica de los años cuarenta. Algo que, visto hoy en día, parece pasado de moda. Un personaje real, el de Doss, que, al conocer de cerca su historia, no acabamos de tener claro si fue un héroe de verdad, o un redneck religioso con buenas intenciones lo suficientemente loco para salvar setenta y cinco vidas en una batalla sin utilizar un arma. Algo que Gibson también parece preguntarse en algunas escenas de la película.

 

 

A favor: Las escenas de guerra, no aptas para flojos de estómago.

En contra: En su parte final, se le va un poco la mano su vena mesiánica.

 

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Comentarios

  • Alonso H.

    por qe anuncian poder verla si para ver el trailer me voy sin tener que registrarme a youtube

  • mister24

    La pelicula me ha parecido demasiado religiosa, incluso fundamentalista en muchos aspectos, y el final es demencial. Mel Gibson plantea la segunda guerra mundial como una cruzada o guerra santa donde los americanos tenian el favor de Dios, y luchaban contra los infieles, en este caso los japoneses.

  • Clau H.

    va mas alla de la religion sino de los valores de la persona , sentir la necesidad de luchar por tu pais indepiente de la religion que seas y respetando tu esperitualidad como persona es el mensaje que yo entendi .

  • Ludwing C.

    Entre la fe, el servicio y el amor, la veo una y otra vez, me cuesta creerlo, leo el libro baso en su historia y quedo mas perplejo aun. A pesar que la pelicula no cuenta muchos aspecto de la vida de Desmond Doss, muestra lo mas importante FE, SERVICIO, AMOR, algo que es dificil ver en las peliculas actuales. Lo que mas me sorprendio fue el momento en el que va a buscar a un soldado herido, fue por el, cuando trajo al soldado herido le dijeron: "Esperabamos verte muerto en cualquier momento. No podiamos disparar el francotirador sin matar a nuestros propios hombres y el tenia una ametralladora apuntando directamente a ti ¿no lo viste? Desmond respondio: No". Años mas tarde un Misionero contaba este incidente en una iglesia de Japon, en la parte de atras del salor un hombre le dijo a otro:"Ese japones bien pude haber sido yo. Yo estaba alli, y receurdo haber tenido al soldado en la mira de mi arma, pero no pude apretar el gatillo" (Desmond Dos: Objetor de Conciencia pag. 109-110) y efectivamente Desmond perdio su Biblia en la batalla, sus compañeros volvieron a Maeda Okinawa con la mision de encontrarla, cuando la encotraron volvio a la las manos de Desmond Doss. El hijo de Desmond, al ver la actuacion de Andrew Garfield dijo: el es mi padre,

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