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    Magia a la luz de la luna
    Nota media
    3,4
    110 notas incluyendo 10 críticas
    distribución de 10 críticas por nota
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    10 críticas de usuarios

    Lourdes L.
    Lourdes L.

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    3,0
    Publicada el 7 de diciembre de 2014
    Sergio Dalma cantaba "yo no te pido la luna...,", aquí, el carismático director-guionista-actor-músico, nos ofrece la impresionante luz cegadora de su magia. Entrega anual, del contrato auto impuesto por él a si mismo, de obligado cumplimiento esmerado donde, se abre el telón, y aparece ese negro característico de fondo con sus letras blancas de tono austero y recatado para identificar a todos los participantes de su último trabajo esperado con ansia hasta que, tras el simple y casi imperceptible "dirigido y escrito por Woody Allen" surge la fascinante luz y el revelador e impactante color de la hermosa fotografía cálida, encantadora y sobrecogedora de la Francia de 1928 y la adorable envolvente música celestial que caracteriza una época dorada, de dulce insinuación, donde el jazz era el rey de compañía sublime en toda velada que se preciara y, sin duda alguna, estos dos magistrales elementos de atracción bella, subjetiva e irresistible seducción son su mayor alimento y sustento, en esta ocasión, para su característico guión siempre lleno de perlas sabias de punta afilada y lanzamiento descarado y feroz cuyos disparos son efectuados con rapidez acelerada y veloz que impiden perder un segundo de tu concentración para digerir la inteligente acritud marcada porque, en tal caso, te pierdes la exquisitez que le sigue a continuación aunque, sin duda, para este sutil y delicado romance ofrecido de resolución tenue fácilmente adivinada al vuelo, no se puede decir que se haya marcado su mayor y mejor trabajo perspicaz, mordaz e irónico de fechoría intelectual y dialéctica sabrosa por muchas citas de Nietzsche que aproveche y recite, por mucho debate razón lógica-mística espiritualidad que intente sugerir y por mucho lema de cosecha propia que establezca como, el popular uso extendido y consabido, de base razonable o no, de que la ignorancia hace la felicidad -la felicidad de los ignorantes, si se prefiere-, donde más de un ilustrado pondría el grito en el cielo si no fuera por la gracia, coqueteo, ritmo y encanto indemne e inofensivo, en principio pues es letal en su perenne recuerdo asentado, con las que suelta sus gotas de sabiduría de origen experimentado en bodega propia. Un Colin Firth majestuoso y elegante como estandarte del personaje protagonista que surge de sus más íntimas entrañas y de las cuales el mismo se retiró de interpretar, como era su costumbre, rodeado de un excelente equipo de ambiente risueño, jovial, fresco y de gran agilidad y ligereza como suele ser marca en su ya impronta huella registrada en el souvenir de sus fieles fans devotos, con el manejo de un guión que da vueltas y virajes mareantes intentado crear una emoción, locura y tensión de efecto evaporado, de clímax adivinable, digerible con celeridad y perdonable por su no tan altiva sagacidad peculiar pues es su efecto sabroso y enamoradizo de sensaciones cálidas y adorables las que te envuelven, hipnotizan y permiten adormecer a un intelecto firme en su demanda autoritaria de riqueza dialogante -suele ser su práctica, aquí no tan lograda-, en sus habituales argumentos llenos de sentencias compartidas como bombas lanzadas sin miramiento ni consideración y monólogos recibidos como misiles de corto alcance y herida profunda que, en esta ocasión, se deja llevar por el espíritu de romance cocido con torpeza e incredulidad repentina, venidero con facilidad, pero que no por ello deja de fascinar y alegrar en general. Un leve pero sarcástico apasionamiento de triunfo del amor sinrazón, base o sensatez y que fragua toda pelea intelectual entre razonamiento deducible-trascendencia intuida, entre amigos de cara-enemigos de celo oculto que es relagado a segundo plano ante la evidencia reveladora de una tia "Yoda" que, muestra con suavidad de experta veterana, el camino a la felicidad suprema de mito idealizado sin sentido, cautela e incontrolable en sus efectos dañinos, de peligro siempre constante pero, de abrazo intenso y deseoso con ambos brazos abiertos para con su ansiosa recepción, por todos perseguida, querida aunque sólo para algunos alcanzada, el portentoso e imbatible Hércules herido en su más débil y expuesto talón de Aquiles, caída de la fanfarronería y ego más delicioso de un juego detectivesco no muy logrado hasta los umbrales de la risa tonta, los pájaros en la cabeza, hormigas en el estómago y la inquietud de un beso nunca esperado, el Benedicto de "Mucho ruido y pocas nueces" sin tanta tragedia efervescente pero si mucho calor en ebullición, esa flecha estupefacta de AMOR lanzada por un cupido traicionero que ya aplastó y maravilló a un esplendido Gary Grant en "Historias de Filadelfia". Fiel a si mismo en su brevedad, deducción axiomática, en su completa consistencia, en una coherencia que se pierde por los agujeros secretos y misteriosos del cajón de la mesilla y, una marcada personalidad de este neoyorquino de cuerpo frágil y voz incisiva que, aún conserva su talento atropellado y acento agudo aunque, para la presente, bastante edulcorado por el perseguido final feliz del cuento narrado; embaucadora y tramposa aunque deliciosa, no tan pragmática y reflexiva como se esperaba pero deslumbrante para el corazón, delirante y atractiva para la vista y pura armonía de goce para unos oídos ensimismados por la ardiente banda sonora de esta alma tierna que esconde todo un algodón de azúcar tras su fortín de mirada escéptica que, sin vacilación ni escape, cae a los obligados pies de la magia hechizadora de la luz de la luna.
    Beatriz López Velasco
    Beatriz López Velasco

    Sigue sus publicaciones 14574 usuarios Lee sus 455 críticas

    3,5
    Publicada el 10 de diciembre de 2014
    Fiel a su cita anual ya está en la cartelera el nuevo trabajo de Woody Allen, Magia a la luz de la Luna, una película bien hecha, agradable y con mucho encanto e ingenio. Sin embargo, me temo que no termina de ser excepcional y puede ser calificada de obra menor (por poco que me guste esa expresión), aunque el señor Allen tiene tanto talento que no necesita hacer una obra memorable para hacernos pasar un rato delicioso.[...] Magia a la luz de la Luna se burla de la naturaleza de la existencia humana, de la muerte, de lo que pudiera haber más allá de la muerte y de si somos capaces de escapar de nuestra propia realidad. La cínica ironía tan típica de Woody Allen perfectamente encarnada en el personaje de Colin Firth. De nuevo ambientada en la Francia de los años 20, sobresale la suave luz en los bellos paisajes de la Costa Azul (con homenaje a Atrapa un ladrón incluido) y el cuidado vestuario de la española Sonia Grande que ya trabajó con Allen en Vicky Cristina Barcelona, Midnight in Paris y A Roma con amor. Sobresaliente el trabajo de Colin Firth que nos deja un tipo completamente desencantando con la vida que derrocha cinismo, es desconsiderado con sus empleados y parece haber perdido la alegría por su trabajo, hasta que conoce a Sophie y vemos como su amargura inicial se deja llevar por la magia. Ella es Emma Stone, una joven dulce y hermosa que sorprende a todos con sus habilidades, Emma se muestra ingeniosa y deliciosa haciendo suya la película. Buena química la de los dos actores en pantalla, pese a la diferencia de edad. Tanto para los que creen en la magia, como para los que prefieren argumentos más tangibles, Magia a la luz de la Luna ofrece un interesante debate, tan encantador como escéptico.
    Gerardo M.
    Gerardo M.

    Sigue sus publicaciones 676 usuarios Lee sus 134 críticas

    2,5
    Publicada el 2 de diciembre de 2014
    Algún tipo de magia Cuando alcanzas el compromiso de estrenar un film a ritmo anual pueden ocurrirte dos cosas: o eres un genio y mantienes el nivel en cada nuevo trabajo, o acabas estrenando filmes de relleno y, de vez en cuando, una obra que desborde raza e ingenio. A Woody Allen le pasa. Pocas cintas recientes del cineasta neoyorquino son remarcables. “Match Point”, Midnight In Paris” o “Blue Jasmine” tienen el dudoso honor de coronar una filmografía en la que también existen “To Rome With Love” o “Vicky Cristina Barcelona”. Desgraciadamente, su nuevo trabajo, “Magia a la luz de la Luna”, pertenece a ese grupo de películas que el realizador realiza como relleno. No hay en ella una sola chispa del genio que sí destilan esos productos de mayor calado con los que Allen consigue reconocimiento y réditos en taquilla. Sí, tiene unos diálogos ágiles y con frases remarcables -lo oculto como perfecto lugar en el que los espíritus pueden abrir un restaurante-, esos tonos con los que Allen concibe el sur de Francia, su puesta en escena minimalista y una selección de música que va desde Stravinsky hasta Cole Porter. Pero no hay nada en ella que destaque por encima de otras de su carrera. Lo peor que tiene es que es típicamente alleniana, sin despuntar ni sorprender. Recoge todos los tópicos del cine del director, y esto será suficiente para sus admiradores, pero insuficiente para aquellos que no nos conformamos a estas alturas con tan poca cosa. Y, en esta ocasión, la trama amorosa del film está tan pobremente desarrollada que acaba de lastrarla, especialmente en sus soporíferos quince últimos minutos, cuando toca cerrar la historia aunque sea de forma abrupta. Eso sí, no deja de ser un film disfrutable y ameno, con una historia simpática y deliciosa, a pesar de que no sea tampoco una maravilla. Ayudan a hacerla más llevadera una pareja protagonista en estado de gracia. Colin Firth interpreta al típico británico estirado y escéptico con la comicidad verbal contenida de la que sólo él sabe hacer gala, y Emma Stone aporta vida y desenfado al dúo. Pero es una lástima que se desenvuelvan en un entorno tan familiar y transitado por el director y guionista, al cual le aconsejaría que se tome un respiro entre proyecto y proyecto y que los madure un poco mejor. Y, de paso, que no nos reitere tanto la moraleja final de la película. Porque sí, aunque el mundo pueda parecer que tenga un propósito, no está totalmente falto de algún tipo de magia. Pero eso era algo que se puede desprender fácilmente de la historia sin que nos lo expliquen con interminables líneas de diálogo. A favor: Colin Firth y Emma Stone, que satisfará a los fans de Allen poco exigentes En contra: es una típica película de Woody Allen, sin sorpresas; la historia de amor y cómo lastra el film
    serbli
    serbli

    Sigue sus publicaciones 502 usuarios Lee sus 130 críticas

    3,0
    Publicada el 11 de diciembre de 2014
    Demasiado floja. No tenía las expectativas demasiado altas en esta película pero iba con la esperanza de que me sorprendiese un guión que a priori parecía previsible. Lo mejor la banda sonora y la ambientación de toda la película, al igual que el trabajo de los dos protagonistas que para mi gusto es más que correcto. Pero durante toda la película te pasas esperando esa frase o ese gesto que te hace darte cuenta de que nada es lo que parece. Ese giro inesperado que te hace ir repasando cada escena para sacarle esa nueva interpretación a cada situación. Pero no. Eso no pasa.
    Marta F.
    Marta F.

    Sigue sus publicaciones 26 usuarios Lee sus 38 críticas

    3,5
    Publicada el 11 de diciembre de 2014
    El guión de Allen vuelve a recurrir en temas ya conocidos en su filmografía como la religión y el amor, con la chispa habitual y algún giro sorprendente. Con una bella fotografía y un diseño de vestuario y dirección artística exquisita, Magia en la luz de la luna resulta ser una delicia en la gran pantalla. Recomiendo dejarse llevar por la innegable magia de la que para muchos será una "comedia menor".
    pilaralvarez
    pilaralvarez

    Sigue sus publicaciones 1856 usuarios Lee sus 168 críticas

    3,0
    Publicada el 27 de diciembre de 2014
    Magia a la luz de la luna es una comedia romántica dirigida y escrita por Woody Allen, director de películas como 'Desmontando a Harry', 'La maldición del escorpión de jade' y 'Blue Jasmine'. La película, ambientada a finales de los años 20, narra la historia de Stanley y Sophie. Stanley es experto en desenmascarar a falsos videntes, y un amigo suyo le informa de que una joven medium está trabajando para una familia rica. Él irá hasta Francia para probar que es un fraude. La pareja romántica que forman Stanley (Colin Firth) y Sophie (Emma Stone) no me acaba de convencer. La diferencia de edad es más que evidente, pero además, la química que hay entre ellos es prácticamente nula. Con respecto a la trama de la historia, no hay nada que objetar. Es original, entretenida y, divertida y emotiva a partes iguales. Podría haber sido una gran película con una pareja que desprendiera más feeling. Por separado, los protagonistas brillan mucho más que juntos, y ambos realizan una actuación notable. Los escenarios y el vestuario están muy bien conseguidos, haciendo que el espectador se meta en la época.
    Pinguirina G.
    Pinguirina G.

    Sigue sus publicaciones 1 usuario Lee sus 7 críticas

    3,0
    Publicada el 13 de enero de 2015
    Siempre he pensado que Woody Allen tiene que ser una persona de costumbres o, al menos, esa es una sensación que puede desprenderse de la observación de su carrera ya que, además de constantes como los títulos de crédito a ritmo de jazz o un protagonista neurótico, si hay algo a lo que es fiel este director desde hace muchos años es a estrenar una película por año. Este año, de la mano de Emma Stone y Colin Firth nos llega Magia a la luz de la luna. Stanley (Colin Firth) es un mago inglés, tan analítico como racional, que considera que los espiritistas y médiums son unos estafadores. Por eso, cuando conoce a Sophie (Emma Stone), una supuesta adivina y médium a la que nadie ha podido desenmascarar, todo su mundo empieza a tambalearse. Magia a la luz de la luna es un divertimento ambientado en la Costa Azul de los años 20 que, sin dejar de ser una obra menor en la filmografía de Woody Allen, destaca por la excelente química que tiene su pareja protagonista. Salvando las distancias, esta película me ha hecho pensar inmediatamente en Scoop (2006). Ambas tienen una pareja protagonista que, de entrada, no termina de convencerte porque no sabes qué tal van a encajar pero que acaba ganándote por lo bien que conectan en pantalla. Además, ambas cintas no están al nivel de las grandes comedias de Woody Allen en cuanto a pretensiones pero son lo suficientemente amenas como para que resulten divertidas. No os voy a negar que soy bastante fan de Woody Allen aunque tengo que reconocer que me costaba seguir siendo una devota en estos últimos tiempos porque, excepto contadas excepciones, la mayoría de películas que Allen ha rodado en este siglo están muy por debajo del nivel al que nos tenía acostumbrados. Sin embargo, esas contadas excepciones a las que me refiero (Match Point, Midnight in Paris o Blue Jasmine) tienen tanto peso que me valen para recordar que tengo una cita anual con el cine de Woody Allen. Magia a la luz de la luna es una ligera comedia romántica que, además de en la buena conexión entre Amanda Stone y Colin Firth, se apoya en la agilidad de unos diálogos que van en la línea de las películas de lucha de sexos que se hicieron tan populares desde los años 40 gracias a directores como Howard Hawks o George Cukor. La mala noticia es que, aunque ágiles, los diálogos no son especialmente brillantes, de ahí que la película acaba siendo algo mediocre. En cualquier caso, lo que sí que vamos a encontrar son elementos tan habituales en el cine de Allen como son mujeres de personalidad arroladora, la obsesión con el paso del tiempo y la muerte o los personajes de carácter neurótico. Vamos, que Woody Allen vuelve a tirar, una vez más, de la fórmula que lleva utilizando desde los inicios de su carrera. Magia a la luz de la luna no va ser recordada como uno de los grandes títulos de Woody Allen y, sin embargo, resulta lo suficientemente entretenida como para que los fans de este director nos molestemos en verla. A mí, me ha gustado. Veo sus defectos y sus carencias pero, como pasa con la mayoría de películas de Allen, terminé de verla con una sonrisa en los labios y eso ya es más de lo que consiguen la mayoría de películas de estreno que veo cada semana.
    bitxocine
    bitxocine

    Sigue sus publicaciones 4 usuarios Lee sus 24 críticas

    1,5
    Publicada el 14 de diciembre de 2014
    Es una película muy Woody Allen. A sus fans les gustará mucho, al resto le resulta un poco aburrida y lenta. La ambientación esta muy bien.
    jorgesalar
    jorgesalar

    Sigue sus publicaciones 1 usuario Lee sus 10 críticas

    2,0
    Publicada el 13 de diciembre de 2014
    Parece una película de Woody Allen, esta muy bien ambientada, la fotografía es genial y la música, que puedo decir, perfecta. Sin embargo, donde queda esos maravillosos diálogos de Allen, donde esos personajes complejos que demuestran la complejidad del alma humana, donde ese sentido del humor que te mantiene con la sonrisa puesta hasta en los peores momentos. Resumiendo, que todos tenemos un mal día, y Woody Allen la tuvo cuando hizo esta película. Esperaremos que en la próxima vuelva a ser el.
    ojo c.
    ojo c.

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    2,0
    Publicada el 11 de diciembre de 2014
    Woody, ¿cómo te puedes conformar con hacer esta película? Cuando alguien va a ver una película de Woody Allen es porque espera mucho más que una simple película, que es lo que has hecho esta vez, y por desgracia, últimamente tus películas me dejan indiferente o simplemente no me gustan. “Magia a la luz de la luna” narra la historia de cómo un mago intenta desenmascarar a una falsa médium, y como este mago interpretado por Colin Firth cae rendido a los encantos de la médium, protagonizada por Emma Stone (que caiga rendido a Emma es lo único factible de la película). La historia de amor ridiculiza un poco el argumento convirtiendo la película en una banal historia de amor y dejando un poco de lado la labor de desenmascarar a la médium, que personalmente, centrándose en este apartado podría haber conseguido una historia mucho más entretenida. Sirva como ejemplo la película “Red Lights” del director español Rodrigo Cortés, aunque evidentemente hablamos de dos películas completamente diferentes. Pero sirva la comparación para ver lo que es una buena película, de una que caerá en el olvido, porque eso es lo que hago con tus últimas películas, las olvido. Para ser concluyente, es una película aceptable, e incluso entretenida en cierta manera, pero no para alguien como Woody Allen, quien es considerado un genio del séptimo arte.
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