Laura, tras un romance impulsivo con Rubén, cría sola a su hijo Mario después de una separación conflictiva. Con amor y determinación, enfrenta la maternidad pese a sus propias dificultades.
Zero y Jabalí intentan mantener a flote su pequeño bar mientras las deudas y la falta de clientes agravan su situación. La presión económica y los conflictos personales ponen a prueba su amistad, obligándolos a decidir si seguir luchando juntos o separarse.
La exespía danesa Ditte Jensen se retira a Reikiavik buscando tranquilidad pero no puede ignorar su instinto de agente. Convierte su edificio en un campo de batalla, resolviendo los problemas de los vecinos a su manera, aunque ellos no siempre lo aprueben.