La temporada 2 de 'El agente nocturno' está repleta de momentos imposibles, pero este es el mayor de ellos
Randy Meeks
-Redactor de cine y series
Juntaletras acomodado, redactor con gato eterno en las piernas, tuitero irredento, millennial orgulloso a su pesar. Respira cine, cree que no hay película mejor que 'El crepúsculo de los dioses' pero en su colección de Blu-Ray no falta 'Super Mario Bros'. La de los 90.

Por mucho que sea una de las series más vistas de Netflix, tiene errores, fallos y agujeros de guion para parar un tren. Ninguno, eso sí, nos ha dejado tan de piedra como este momento del episodio 2 absolutamente inconcebible.

Seguramente Matthew Quirk no lo esperaba cuando Netflix compró los derechos de su novela El agente nocturno, pero ya llevan tres temporadas, de las que, claramente, se han desviado mucho del material original a estas alturas. Al fin y al cabo, el libro no formaba parte de una saga, pero la primera temporada fue tal éxito que tuvieron que improvisar. Y vaya si se nota que han improvisado. Solo hace falta ver la temporada 2 para darse cuenta de que, llegados a este punto, han dado dos o tres vueltas de campana.

La informática nocturna

Empezando por un hecho muy obvio: por mucho que Peter Sutherland quiera seguir diciendo que es un super agente secreto, y todo el mundo le trate como tal, lo cierto es que su cara es totalmente reconocible... porque apareció en todos los medios de Estados Unidos (y probablemente del extranjero) por secuestrar a la hija del vicepresidente. ¿Cómo va a volver alguien a ser un agente desconocido después de aparecer en todos los periódicos e informativos del mundo?

Pero hay algo aún peor: en el episodio 1, Rose, que se nos ha presentado como una ingeniera informática que bordea el ser un genio, tiene una reunión con un inversor que puede pagarle 50 millones de dólares por un programa. Y en esa reunión secreta, ella se lleva el móvil. No solo eso: además, se olvida de ponerlo en silencio. ¡Es más! Cuando le llaman, no sabe cómo ponerlo en silencio, obligándola a salir de la reunión. Un genio informático que no sabe poner su móvil en silencio. Pues claro que sí.

Poco importó, claro: la temporada 2 fue tal éxito que inmediatamente aprobaron la 3, que volvió a convertirse en un bombazo inmediato hace un mes. Poco importan los agujeros de guion cuando tienes algo más importante: la fidelidad de millones de usuarios de Netflix.

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