Jonathan Demme sabía perfectamente lo que estaba haciendo al enseñar por primera vez a Clarice. ¿Cómo mostrar su aparente fragilidad? ¿Cómo ver la clase de mujer que es, luchando en un mundo eminentemente masculino? Con sutileza
Después del fracaso de Manhunter en 1986, Dino De Laurentiis, que tenía los derechos de Hannibal Lecter, decidió darle los derechos del personaje a Orion de manera totalmente gratuita, pensando que, total, era improbable que El silencio de los corderos, que estaban preparando, fuera un éxito. Probablemente acabó dándose cabezazos contra la pared al comprobar que, con tan solo 19 millones de dólares de presupuesto, acabaron arramblando con 272 millones en todo el mundo, ganando las cinco categorías principales en los Óscar (nadie más lo ha conseguido desde entonces) e iniciando una saga propia. Casi nada.
Habas y un buen chianti
Aunque ahora nos parezca absurdo, en un principio Jonathan Demme no quería que Jodie Foster fuera la protagonista de la película, a pesar de que era fan de la novela, se ofreció ella misma para interpretarla y acababa de ganar el Óscar por Acusados. De hecho, Demme tanteó a Michelle Pfeiffer, Meg Ryan, Laura Dern o Molly Ringwald antes de quedarse definitivamente con Foster. Y menudo acierto fue.
De hecho, la escena más increíble de la película está protagonizada por ella, y Hannibal Lecter ni siquiera aparece. Es al principio, cuando está vestida con un chándal gris sudado y se dirige, en el ascensor, a ver a Crawford, rodeada de hombres gigantes vestidos de rojo, que la miran desde arriba. Fijate bien porque la construcción del plano es fantástica: en tan solo unos segundos puedes comprobar cómo se considera a sí misma y contra qué se está enfrentando, aparentemente frágil ante un mundo que se la quiere comer. VIsto lo visto, en todos los sentidos.
Más adelante, sería Hannibal el que se metería en el ascensor, revirtiendo los roles. Nadie gana 5 Óscars por casualidad, y el juego de Demme estaba llevado al extremo en esta película, con un baile de paralelismos, colores y estructuras que iban mucho más allá de lo que cualquiera podría haber esperado tras el fracaso de Manhunt. Las cosas del cine.