Aunque ahora es recordada como una de las mejores películas de la historia del cine (y con razón), en el momento nadie estaba convencido de que esto fuera a funcionar. Y al final, fue el inicio de una bellísima amistad
Casablanca no hubiera existido sin una obra teatral que jamás se llegó a representar, titulada Everybody comes to Rick's y que la pareja formada por Murray Burnett y Joan Alison escribió para Broadway. Nadie quiso comprarla, y acabaron malvendiendo el guion por 20.000 dólares a Warner, que hizo todo lo posible porque nadie supiera el origen real de la película. De hecho, con todos los cambios que Howard Koch, Julius J. Epstein y Philip G. Epstein hicieron al guion, lo cierto es que no se parecía, al final, en nada.
De todos los garitos del mundo, eligió el mío
Lo curioso es que, al empezar el rodaje, Casablanca no tenía final, y la propia Ingrid Bergman estaba muy confundida sobre cómo debía actuar su personaje. Tanto, que en una escena de amor acabó preguntando si amaba más a Rick o a Víctor. El director, Michael Curtiz, respondió "No lo sé... haz ambos". Nadie sabía lo que iba a pasar y el rodaje estaba siendo un caos por eso: las opciones se amontonaban en un rincón, el momento de rodar se acercaba y nadie sabía lo que iba a ocurrir.
De hecho, se llegó a hablar de que Víctor muriera en Casablanca, permitiendo que el amor ganara y Rick e Ilsa se fueran juntos, pero uno de los guionistas contratados para hacer reescrituras fantasmas, Casey Robinson, afirmó que el final debía ser otro: "Prepara un giro cuando Rick la sienta en el avión junto a Laszlo. Haciéndolo, no solo está solucionando un triángulo amoroso. Está forzando a la chica a seguir con el trabajo que en esos días era más importante que el amor de dos pequeñas personas". Exacto. Pero, pese a todo, Curtiz quiso dejarlo claro rodando aún más escenas.
En la escena siguiente al "inicio de una gran amistad" veríamos a Rick, el capitán Louis Renault y otros soldados en un barco, incorporándose a la Guerra Mundial por parte de los Aliados. Por suerte, el jefe de Warner vio la idea y afirmó que sería un "error terrible". No hay más que hablar: el chico no consigue a la chica, la moralidad gana, la Guerra Mundial sigue su curso. Tócala de nuevo, Sam.