'Super Mario Galaxy: La película' es una de esos estrenos por los que vamos al cine
Tomás Andrés Guerrero
-Cinema Expert
Desde muy pequeño devoraba series de animación y películas en VHS. Fan de la serie B, el terror, el gore, la comedia de los 80 y el cómic. Amante de las salas de cine de toda la vida.

El fontanero más famoso de Nintendo expande su universo en una película que deja con la boca abierta al espectador

Tras el fenómeno global que supuso la primera aventura animada del fontanero más famoso del videojuego, Super Mario Galaxy: La película llega con una ambición clara: no solo repetir la fórmula, sino expandirla hasta límites literalmente interestelares. Y lo consigue, con creces. Estamos ante un absoluto espectáculo visual, para niños y adultos. Para fans de siempre y recién incorporados al mundo Nintendo. Por largometrajes de animación como éste vamos al cine.

Lejos de conformarse con ser una continuación continuista, la película apuesta por ampliar el universo Mario tanto en escala como en profundidad. Donde la primera entrega jugaba sobre seguro -con una narrativa sencilla y claramente orientada al público infantil-, esta secuela se atreve a explorar nuevos territorios, tanto físicos como emocionales (hablando incluso de lo que hay al otro lado de la vida). El resultado es una obra más rica, más compleja y, sobre todo, más completa.

Uno de los mayores aciertos es el desarrollo de sus personajes. Bowser deja de ser un villano unidimensional para convertirse en una figura con matices, motivaciones más claras e incluso momentos de vulnerabilidad, especialmente en su relación con su hijo. Esta dinámica aporta una capa inesperada de humanidad que eleva el conflicto central y conecta mejor con el espectador adulto. En el fondo dicha trama nos habla de crecer sin una figura paterna, así como del amor imposible y el querer demostrar tu valía, unas capas emocionales que no se palpaban en la primera entrega.

Pero si algo corrige esta secuela respecto a su predecesora es el humor. Aquí hay más 'gags', más ritmo cómico y una mayor confianza en el absurdo propio del universo Mario. La película abraza sin complejos lo excéntrico, lo exagerado y lo surrealista, logrando momentos genuinamente hilarantes que eran más escasos en la primera parte, que parecía más diseñada para un público infantil. Hay una sensación constante de juego y libertad creativa que contagia al espectador y evita que la trama se vuelva predecible.

En el apartado técnico, Super Mario Galaxy: La película es, sencillamente, un espectáculo. La animación alcanza cotas deslumbrantes, con una paleta de colores vibrante y un uso del espacio que convierte cada planeta en un pequeño mundo lleno de imaginación. Las secuencias en gravedad cambiante, los viajes entre galaxias y la escala de los escenarios convierten la película en una experiencia inmersiva que pide a gritos ser vista en pantalla grande. Es cine de animación pensado para el asombro en una sala de cine. Parece un revés a los críticos que tacharon en el año 2010 a Gru, mi villano favorito de una cinta de animación simplista.

El Kinépolis de Ciudad de la Imagen tematiza una de sus salas para celebrar el estreno de 'Super Mario Galaxy: La película'

Además, la cinta no se limita al universo Mario clásico, sino que empieza a abrir la puerta a un ecosistema más amplio de Nintendo. La introducción de nuevos personajes y referencias a otros videojuegos no se siente forzada, sino integrada con naturalidad en la narrativa. Este movimiento no solo enriquece la historia, sino que funciona como una declaración de intenciones: estamos ante el inicio de algo más grande, un universo compartido con un enorme potencial.

¿Llega el universo cinematográfico Nintendo?

Ahora bien, esta expansión también tiene sus costes. Uno de los más evidentes es la pérdida de protagonismo de Luigi. Si en la primera película funcionaba como contrapunto cómico y emocional, aquí queda parcialmente relegado por la avalancha de nuevos personajes y subtramas. Aunque sigue teniendo momentos brillantes -su miedo a todo lo desconocido- su arco se siente menos definido y, por momentos, diluido. Es una decisión comprensible en una película que quiere abarcar tanto, pero deja la sensación de que uno de los personajes más queridos del universo Mario merecía un desarrollo más equilibrado.

Otro punto clave es su equilibrio tonal. Si la primera película estaba claramente dirigida a los más pequeños, esta logra un balance más inteligente entre diversión infantil y guiños para adultos. Hay suficiente profundidad temática, referencias y capas narrativas como para mantener el interés de distintos tipos de público sin perder accesibilidad. Y hay cameos con los que los fans de Nintendo van a gritar en la sala.

Todo apunta a que Super Mario Galaxy: La película será también un fenómeno en taquilla. Llega en el momento adecuado: con una base de fans consolidada y una propuesta más ambiciosa que responde exactamente a lo que el público esperaba… y un poco más. Quizá no sea superior, sino diferente: es más atrevida, visualmente impactante y con una personalidad más definida.

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