Toda una vida de escuchar teorías sobre por qué los juguetes se quedan quietos cuando ven a un humano si son conscientes de ser juguetes, y al final todo era mucho más sencillo. Solo necesitábamos un grupo de Buzzs para explicarlo
Desde el estreno de Toy Story, allá por 1995, ha habido voces protestando contra el mismo mecanismo de guion una y otra vez: ¿Por qué Buzz, que cree que es un héroe del espacio, también se queda congelado cuando aparece una persona? ¿No debería haber seguido moviéndose? Durante años se le ha llamado agujero de guion, y los fans han creado decenas y decenas de teorías... una de las cuales acaba de ser confirmada por Pixar en Toy Story 5.
Ojo: Hay spoilers leves de Toy Story 5, obviamente
Hasta el infinito, y...
En esta quinta entrega de la saga de Pixar tenemos un grupo de Buzzes que han naufragado y están a la deriva, uniéndose para conseguir salir ilesos de la aventura y encontrar al Mando Estelar. Obviamente, como ya ha quedado claro durante las distintas iteraciones de la franquicia, no saben que son un juguete, y en su lugar creen que son exploradores espaciales. Pero claro, todo cambia en cuanto se cruzan con una persona real.
Simplemente, todos se quedan quietos en el suelo, y solo vuelven a moverse cuando la persona pasa de largo. Uno de los Buzz se pregunta, de hecho, por qué se han quedado quietos en el sitio, en una pregunta tan hilarante como meta. De hecho, otro de los muñecos responde que tendrán que evitar a los humanos para que no pase. O sea, que no pueden evitar quedarse congelados y lo hacen de manera instintiva, confirmando así la teoría de Toy Story y bordeando el agujero de guion tantos años después.
Al final, conscientes de que la saga no puede durar eternamente (aunque vayan variando el foco entre muñecos, no puede hacerse sin Buzz y Woody), en Pixar han querido cerrar todas las líneas argumentales posibles en esta quinta entrega: el pasado de Jessie, el estado actual de Woody, el motivo por el que los Buzz se quedan quietos, la infancia de Bonnie... Y todo parece indicar que el público no se ha quedado petrificado precisamente.