El final explicado por su director de 'La muerte de Robin Hood' y el plano final que tuvo que cortar. "Teníamos que acabar así"
Randy Meeks
-Redactor de cine y series
Juntaletras acomodado, redactor con gato eterno en las piernas, tuitero irredento, millennial orgulloso a su pesar. Respira cine, cree que no hay película mejor que 'El crepúsculo de los dioses' pero en su colección de Blu-Ray no falta 'Super Mario Bros'. La de los 90.

Aunque toda la vida nos han dicho que es un héroe, lo cierto es que el personaje que ahora interpreta Hugh Jackman puede que nunca lo fuera en absoluto. En 'La muerte de Robin Hood' sabemos toda la verdad, y su director tenía claro su final

"Que Cristo tenga piedad en su alma, que murió en el crucifijo. Porque era un buen forajido, e hizo mucho bien por los hombres pobres". Así es como finalizaba una de las primeras obras dedicadas a Robin Hood, allá por el 1592. Y es que, aunque ahora le recordemos como un héroe que siempre estuvo robando a los ricos para devolvérselo a los pobres, desde el principio se habló de algo inevitable: su muerte. Eso sí, Michael Sarnoski no se lo iba a poner tan fácil al público como lo hace este poema.

Ojo: Obviamente, hay grandes spoilers de La muerte de Robin Hood. Avisados quedáis.

Dando en la diana

Aunque avise de spoilers, lo cierto es que el propio título de la película muestra el más grande: sin mucha sorpresa al respecto, al final Robin Hood muere, pero lo importante e interesante es cómo lo hace. Tras revelar su identidad a a Hermana Brigid, desoyendo el consejo de su mayor enemigo, esta le revela que mató a su familia un tiempo atrás, quemando a su marido y sus hijos. De hecho, la sed de venganza le lleva a casi acabar con él mientras deja que se desangre... Solo para que, al día siguiente, sea el propio Robin quien se lo pide, incapaz de soportar la culpa. Y muere en su cama, incapaz de ser la leyenda que todos afirmaban que era.

Sin embargo, Sarnoski quería añadir aún una escena más a este final: "Tenía la idea del plano final de una flecha disparada desde la ventana de su dormitorio. Pero grabamos el último primer plano de Hugh Jackman y me di cuenta: 'Tenemos que acabar así'. Habría sido un error cortar a cualquier cosa". Tiene toda la razón: no solo es un plano muy potente, sino que poco antes ya tenemos una flecha volando de manos de la pequeña Margaret.

Sin embargo, la escena final esconde más de lo que parece. "Para mí, toda esa escena de la muerte trata menos de lo que está pasando y más de meternos en las cabezas de los personajes. Era una escena de ocho o nueve páginas, y quise ponerla en las manos de los actores manteniendo el rodaje simple y no metiéndome en sus actuaciones". El resultado es espectacular, único y memorable. Y sí, la película tendrá una merecidísima segunda vida en streaming: ahí es donde podrá lanzar su flecha directa al centro de la diana.

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