Seguro que recuerdas 'Abre los ojos', con la que Alejandro Amenábar deslumbró a toda una generación. No es tan probable que te acuerdes de 'Vanilla Sky', que Cameron Crowe intentó llevar a buen puerto... pero le salió regular
Es curioso que Tom Cruise nunca haya caído en la maldición del remake. Incluso Misión Imposible revelaba ser una secuela de la serie original, y La Momia evitaba caer en los clichés del resto de películas con ese nombre (sin mucha suerte, todo sea dicho). Sin embargo, el actor sí que cayó de lleno en uno de ellos: Vanilla Sky. Al fin y al cabo, cuentan las leyendas que se quedó prendado de Abre los ojos tras verla la primera vez y descolgó el teléfono inmediatamente para conseguir los derechos y poder rehacerla de la mano de Cameron Crowe. El resultado fue el que fue.
No pasa el tiempo por Times Square
Si en Abre los ojos hay una escena totalmente definitoria, esa es la de Eduardo Noriega corriendo por la Gran Vía de Madrid totalmente desierta (con dos personas mirando por el balcón en un plano que aún atormenta al pobre Amenábar), y en esta versión tenía que hacerse a lo grande: en el centro del mundo, Times Square, que consiguieron cortar al tráfico durante tres horas... de las que acabaron sobrando hora y cuarto que Cruise utilizó en, simplemente, correr libremente. Y si sabemos algo del actor es la gozada que es verle haciendo sprints.
Sin embargo, no todo fue perfecto en aquel plano, porque Crowe no pudo cambiar los letreros que anunciaban las últimas noticias en las pantallas de la plaza, y podían leerse noticias sobre el debate que la noche anterior habían mantenido George Bush y Al Gore. El director tuvo que pedir varios permisos, pero lo único que está cambiado por ordenador en ese plano es ese letrero, sustituido por las cotizaciones del NASDAQ para evitar que la película tuviera fecha de caducidad.
Aunque ha pasado a la historia como un pequeño fracaso del actor, lo cierto es que fue un éxito en taquilla y distintas generaciones la han descubierto a posteriori, convirtiéndose en una inesperada película de culto. ¡Incluso Amenábar acabó contento al comprenderlo como un proyecto hermano y no un simple remake! Aunque la narrativa diga que fue un absoluto fracaso, lo cierto es que supuso otro acierto más del actor. Abrid vuestros ojos, veréis que es verdad.