Denzel Washington lleva desde 1977 dedicado al cine, y tiene muy claras las lecciones que sacar de hacer películas. Por suerte, el protagonista de 'Training Day' las ha compartido en más de una ocasión. Pura sabiduría.
Denzel Washington iba para jugador de baloncesto cuando un amigo le convenció de que intentara tener una carrera como actor. Poco después se encontraba encima de un escenario protagonizando Otelo, de William Shakespeare. Y ni siquiera en aquel momento se habría visualizado a sí mismo a los 71 años con el respeto de todo el mundo (literalmente) y con dos Óscars en su estantería.
Fracasa a lo grande
A su edad, Washington ha acumulado no solo premios y grandes papeles, sino también mucha sabiduría que, por suerte, está dispuesto a compartir. De ahí nacieron sus famosas tres reglas de vida sacadas del discurso de graduación que dio en 2015 en la Universidad de Dillard. La primera, pon siempre a Dios en primer lugar. La segunda, fracasa a lo grande. La tercera, nunca verás un camión de mudanzas detrás de una carroza fúnebre (refiriéndose a que nadie puede llevarse las cosas materiales tras morir, y la clave vital está en ayudar a los demás). Casi nada.
Y precisamente fue al hablar de la segunda regla, quizá la más interesante, cuando dijo una frase que aún debe retumbar en los oídos de los estudiantes: "No tengas miedo de pensar fuera de la caja. No tengas miedo de fracasar en grande, de soñar en grande, pero recuerda: los sueños sin metas son solo sueños y, a la larga, alimentan la decepción. Así que ten sueños, pero ten metas: metas de vida, metas anuales, metas mensuales, metas diarias". Apunta, porque solo alguien con el carisma de Washington es capaz de decir algo así de sabio.
Él mismo apunta que cada día se da une meta nueva, pero también señala algo muy importante: para alcanzar estos objetivos se necesita "disciplina y constancia". Sueña en grande, efectivamente, pero prepárate también para que el topetazo contra el suelo haga daño.