Nunca imaginarás a quien le decía Carmen Machi la frase "Por eso se te daba tan bien el misionero". Telecinco recibió tantísimas llamadas de protesta que decidió cancelar para siempre ese capítulo
En la temporada 4 de Aída las audiencias acompañaban. Con Siete Vidas recién terminada, ahora sí, el spin-off podía volar solo y sin comparaciones de ningún tipo, y vaya que si lo hizo: superó de media los cinco millones de espectadores por episodio, con un share que rondaba el 30% (unas cifras inalcanzables hoy en día), y su humor cafre cada vez se hizo más y más popular... hasta que, por supuesto, se toparon con la iglesia. Que dios les tenga confesados.
Ya era hora, ahora le toca a dios
Pero eso no significa que tuvieran bula papal para hacer lo que quisieran. ¡Qué más les hubiese gustado! El 18 de febrero de 2007 se emitió el séptimo episodio de la temporada, El cielo puede esperar, en el que, entre otras subtramas, Aída acababa acostándose con un sacerdote, convencida de que había encontrado al hombre de su vida. De hecho, llegaba a decirle la frase "Por eso se te daba tan bien el misionero". Para evitar mayores problemas, Telecinco, unos días antes de la emisión, ordenó que cambiaran el guion y los actores se doblasen a sí mismos para evitar ofender a los católicos.
Se hizo, claro, y según el productor delegado de Telecinco esto "respetaba la liberad de expresión de la serie", a saber cómo. El episodio recibió tantas críticas que acabó emitiéndose una sola vez: no apareció en los DVD recopilatorios, ni tuvo reemisiones, y permaneció en el éter hasta que Paco León montó una proyección inédita en el South Series Fest. Desde entonces, ha resurgido online y puede verse de manera no oficial.
Curiosamente, no es el único episodio censurado de la temporada: El Enano Oscuro del Corazón, el tercero, tampoco fue reeditado después de que una asociación de discapacitados, la Fundación Alpe Acondroplasia, se quejara por el trato dado a uno de los personajes con dicha discapacidad. No es para menos: Mauricio llegaba a decir de él “¿Tú le has visto? ¡Si parece un repuesto del futbolín!”. Sutil, lo que se dice sutil, no era.