Si desde el final de 'Breaking Bad' tienes 'Baby Blue' sonando cada poco tiempo en tu lista de reproducción, que sepas que no eres el único, y con razón: la canción de Badfinger resume a la perfección todo lo vivido por el personaje de Bryan Cranston
Durante un concierto de la gira estadounidense del grupo Badfinger, Pete Ham, líder de la banda, se enamoró por completo de una mujer que apareció por sorpresa llamada Dixie Armstrong. Fue para tanto, que inmediatamente la invitó a ir con el grupo a continuar el viaje por los distintos territorios del país, pero la cosa acabó antes de tiempo. Ham, entonces, escribió Baby Blue, una canción en su honor, en 1971, sin saber que más de 40 años después iba a cerrar una de las series más míticas de la historia: Breaking Bad.
Did you really think I'd do you wrong?
Lo curioso es que, además de ser un homenaje a esa chica, también funciona como confesión final de Walter White y oda a la droga azul que creaba. Tal y como Thomas Golubic, su supervisor musical, afirmó, "Esta es una historia de amor entre Walt y la ciencia, y este es su mejor producto, su gran triunfo como químico. No iba de Walter White siendo un criminal, un asesino o una mala persona. Era él terminando en sus propios términos. Se sentía creativamente bien".
En la letra podemos escuchar "Guess I got what I deserved. Kept you waiting there too long, my love, all that time without a word. Didn't know you'd think that I'd forget or I'd regret the special love I had for you, my baby blue" ("Supongo que me lo merecía. Te hice esperar demasiado, mi amor, todo ese tiempo sin decir nada. No sabía que pensarías que había olvidado o que me arrepentía del amor especial que sentía por ti, mi niña azul"). Y sí, definitivamente da pistas sobre el último pensamiento del antihéroe: el cristal azul.
Por cierto, la canción, que ya había sonado en Infiltrados, fue un éxito inmediato: en tan solo las 11 horas después del episodio final su escucha aumentó un 9000% en Spotify, y en iTunes vendió 5000 copias. Todo para hacer homenaje a Breaking Bad, aunque, todo sea dicho, el líder enamoradizo de Badfinger no pudo disfrutarlo... porque se suicidó al poco de lanzar la canción, en 1972. Si algo nos ha enseñado Vince Gilligan es que no todos los finales son felices, ¿no?