Todos los niños de los años 90 y 2000 quedamos profundamente conmovidos por este episodio de Dragon Ball Z: 32 años después, su poder emocional sigue siendo tan fuerte como siempre
Randy Meeks
-Redactor de cine y series
Juntaletras acomodado, redactor con gato eterno en las piernas, tuitero irredento, millennial orgulloso a su pesar. Respira cine, cree que no hay película mejor que 'El crepúsculo de los dioses' pero en su colección de Blu-Ray no falta 'Super Mario Bros'. La de los 90.

Vegeta era un personaje querido por todo el mundo, así que ver cómo desaparecía, lógicamente, nos causó un trauma colectivo a todos

Cuando Akira Toriyama creó a Vegeta en Dragon Ball, su intención no era la de crear un villano que acabara convirtiéndose en el co-protagonista de la historia, sino, simplemente, la de mostrar a un antagonista de segunda división que durara solo unos episodios antes de que Goku le matara. Sin embargo, cuando los fans empezaron a demostrar su amor por él, el mangaka se vio obligado a mantenerle, e incluso diseñó la batalla contra Freezer dándole un pasado de malos tratos al saiyan. Y aún ahora, Vegeta sigue siendo querido por todos. No es para menos.

Trunks, estoy orgulloso

Vegeta creció emocionalmente, se enamoró de Bulma, tuvo un hijo con ella (Trunks, al que conoció en su versión adulta durante la saga de Célula) y demostró, por qué no decirlo, ser mejor padre que Goku, además de alguien profundamente enamorado de su mujer. Pero su evolución final llegó durante la denostada saga de Boo, cuando Vegeta se convirtió en un mártir inesperado.

Concretamente fue el episodio 237 de Dragon Ball Z, emitido el 24 de agosto de 1994, donde Vegeta, al ver que Boo podría hacer daño a su familia y sus amigos, decide suicidarse para matar a Boo. Antes de morir, de hecho, le pide a Trunks que cuide a su madre y le abraza, algo que no había hecho desde que era un bebé, diciéndole que está orgulloso de él. Después, Piccolo le advierte que su alma acabará en el infierno, y no en el cielo, por no haber ayudado a los demás desinteresadamente, pero Vegeta acepta su destino y se inmola, en un final de episodio para el recuerdo, diciendo "Adiós, Bulma. Adiós, Trunks. Adiós, Goku".

Finalmente, Vegeta recupera su cuerpo y vuelve a la Tierra junto a Goku cuando, ahora sí, se fusiona con él gracias a los pendientes Potara. Y, como sabemos, nadie muere del todo en Dragon Ball, así que en Super y Daima aún sigue por ahí, siendo mejor marido y padre que lo que Goku fue jamás. Al saiyan, lo que es del saiyan.

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