'Aquí no hay quien viva' tenía toda la razón cuando decía que el Señor Cuesta tenía "una cara de San Juan de Nemopuceno" que no podía con ella
Randy Meeks
-Redactor de cine y series
Juntaletras acomodado, redactor con gato eterno en las piernas, tuitero irredento, millennial orgulloso a su pesar. Respira cine, cree que no hay película mejor que 'El crepúsculo de los dioses' pero en su colección de Blu-Ray no falta 'Super Mario Bros'. La de los 90.

Emilio tenía muy buen ojo para el arte, porque realmente la cara de Jose Luis Gil era igual que la del santo del siglo XIV. Solo que seguro que aquel nunca tuvo que luchar contra las Supernenas por los estatutos de esta, nuestra comunidad

En un principio, Juan Cuesta iba a ser interpretado por Pablo Carbonell, y uno solo puede imaginar lo diferente que habría sido la serie sin Jose Luis Gil como presidente de esta, nuestra comunidad. El humor que el actor era capaz de otorgarle al vecino era único y uno no puede imaginarse Aquí no hay quien viva sin sus frases, como "¡Qué follón!" o aquel "Pico, mazo, pico, pico, mazo".

San Juan Cuesta

Muchos siglos antes de conocer Desengaño 21, allá por el 1340, nacía en el pueblo checo de Nepomuk un niño llamado Juan, que con los años sería conocido como San Juan Nepomuceno, que sufrió todo un martirio por guardar el secreto de confesión de la reina Sofía de Baviera: cuentan que su marido, el rey Wenceslao IV de Bohemia, acabó tirándolo por el puente y ahogándolo. No es lo que nos importa ahora mismo.

Y es que todas las imágenes que nos han llegado de Juan Nepomuceno... ¡Son asombrosamente similares a Juan Cuesta! Así, cuando Emilio se emboba mirándole y le dice "Es que verá usted, esa cara de San Juan Nepomuceno que tiene..." tiene toda la razón del mundo: se puede decir que son primos hermanos separados por el tiempo, vaya.

No es la única comparación pictórica que le han puesto en la serie: Mariano le comparó con El Greco y, honestamente, solo hay que mirarle. Un aire sí que se da, sí. Vamos, que si le ponen un marco pueden enseñarle en El Prado sin muchos problemas. ¡Ah! Y si un día estáis por la República Checa no dejéis de visitar Nepomuk: debería ser peregrinación obligatoria para todos los fans de Aquí no hay quien viva.

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