Eiichiro Oda lleva tantos años haciendo 'One Piece' que algunas de sus introducciones resultaban un poco fortuítas. Sin embargo, en la serie de acción real han tenido la oportunidad de hacerlo bien. ¿Por qué no aprovecharla como es debido?
Eiichiro Oda sabe cómo hacer que tras cada flashback acabes llorando mares. Ya sea la estancia de Sanji en la isla con el cocinero, la triste historia de Chopper o el trágico pasado de Nami, el mangaka ha convertido One Piece no solo en una serie divertidísima, sino también en un drama como pocos. Y puede que el mayor drama de todos sea el de Brook, un personaje que en el capítulo 337 del anime resignificaba lo que había pasado en el 62. Por supuesto, en la serie de acción real no podían esperar tanto.
¡Yohohohoho!
La primera vez que vimos a Brook en el anime, era un esqueleto parlanchín con pelo afro hablando de sus cosas encima de la cubierta de su barco. Sin embargo, después descubrimos que es así porque se comió la fruta del diablo que le daba la inmortalidad, y tuvo que ver cómo el resto de sus compañeros morían, uno tras otro, mientras él seguía varado a la deriva, echando de menos a su ballena y tocando el violín para no sentirse solo. Después, claro, llegan Luffy y compañía y el resto es historia.
Si no has visto el anime en tu vida probablemente te de absolutamente igual, pero si eres fan habrás reconocido, en el episodio 2 del One Piece de Netflix, a cierto pirata violinista amigo de Laboon. Así es: Brook ha sido presentado varias sagas antes de lo que le tocaba, y la única duda que tenemos es si llegaremos a ver Thriller Bark o por aquel entonces el streamer ya habrá decidido cancelar la serie de piratas (aunque, tras el éxito de la temporada 2, parece que aún tendremos diversión para dar y regalar).
No es la única gran revelación de estos episodios, que han removido la línea de tiempo oficial de One Piece para hacerla más llevadera, especialmente para aquellos que se embarcan en la aventura por primera vez y, por lo que sea, les da pereza ver más de mil episodios para ponerse al día. Comprensible, por otro lado.