Duerme solo 3 horas al día y lleva casi 30 años dibujando: la extrema vida del creador del manga más exitoso de la historia
Randy Meeks
-Redactor de cine y series
Juntaletras acomodado, redactor con gato eterno en las piernas, tuitero irredento, millennial orgulloso a su pesar. Respira cine, cree que no hay película mejor que 'El crepúsculo de los dioses' pero en su colección de Blu-Ray no falta 'Super Mario Bros'. La de los 90.

Puede que tenga un auténtico dineral y pueda retirarse en cuanto acabe 'One Piece', pero nadie puede decir que no se lo merezca o que no se lo haya currado: ¿Quién necesita dormir cuando hay páginas por entintar?

Si has leído Bakuman, ya sabrás que la vida de los mangakas no es precisamente un camino de rosas. No solo por las exigencias de sus editores o el peligro constante a que su colección se cancele, sino porque su vida pasa a ser, básicamente, su trabajo, algo que lleva a que gran parte de ellos acaben exhaustos antes de tiempo, y con enfermedades de todo tipo. Míticos dibujantes como Kentaro Miura murieron por complicaciones de salud provenientes de su trabajo, y hasta el mítico Osamu Tezuka dijo, como últimas palabras, "¡Os lo ruego, dejadme trabajar!". Demasiada pasión por lo suyo.

Otra viñeta más y a dormir

Por supuesto, Eiichiro Oda, el autor de One Piece, no es una excepción, a pesar de que le tengan cuidadísimo con miedo a que nunca termine su manga. Con 51 años y ya entrando en la saga final, Oda ha contado que sus horarios de descanso serían imposibles para la mayoría de la gente. Por ejemplo, en sus inicios, dormía 2 horas al día en intervalos de 15 minutos, pero con el tiempo ha subido a 3 y hasta 4 horas. Tiene un motivo: es la única manera en la que sabe trabajar y generar nuevas ideas, privándose de dormir y hasta de comer hasta terminar su objetivo.

¡Pero no solo eso! Además, Oda se ocupa personalmente de supervisar el anime, el merchandising, las películas, la serie de Netflix, los storyboards y las páginas a color, metiendo en esta batidora reuniones de hasta 12 horas con sus editores que han culminado, como no podía ser de otra manera, con una siesta. ¡Si ya las reuniones suelen ser aburridas, imagina no haber dormido y aguantar medio día de conversación!

Por muy animado que esté Oda (dicen que cuando sus asistentes terminan el episodio, aún tiene fuerzas para ir a comer con ellos), lo cierto es que lleva casi 30 años con este ritmo, y obviamente, ha desembocado en enfermedades: es diabético, tiene gota y problemas digestivos (provenientes de que su dieta es, básicamente, carne). ¿Y a qué ha llevado? Pues, de manera inevitable, a parones en el manga.

De hecho, hay lectores que han acabado hartos de las interrupciones del arco actual de Elbaf, pero todo apunta a que Oda no puede más, teniendo en cuenta que las mayores vacaciones que se ha tomado desde el inicio fueron de un mes. Oda, duerme mucho, ¡que ya queda poco para saber el final y disfrutar de tus millones!

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