Críticas
3,0
Entretenida
Los amos del barrio

El eterno problema

por Miguel Blanco

El gran tema de la Nueva Comedia Americana siempre ha sido las dificultades que tenían los adultos criados en la década de los 80 para aceptar sus responsabilidades como miembros de la sociedad. Como hombres maduros, como maridos y como padres, refugiándose siempre en su particular paraíso de amigos, con los que soñaban otras vidas, donde los años del instituto eran interminables. Dentro de esta tendencia, los guionistas Evan Goldberg y Seth Rogen (actor imprescindible de la Nueva Comedia) escribieron dos películas fundamentales, Supersalidos y Superfumados. Dos films sobre eternos adolescentes, donde la amistad y la particular visión del mundo de los protagonistas era la señal de un claro fracaso vital, aunque, eso sí, no exento de sus breves momentos de gloria.

Convertidos en los nuevos guionistas estrella de la comedia, Goldberg y Rogen escribieron The Green Hornet y, ahora, Los amos del barrio, dos películas donde la comedia más iconoclasta se mezcla con la gran parafernalia del cine de acción. Así, en este último film, sus adultos irresponsables, incapaces de dirigir sus vidas, terminan creando una patrulla ciudadana que provoca más daños de los que en principio debería solucionar, hasta que descubren el complot de una invasión extraterrestre. El equipo está formado por Ben Stiller, Vince Vaughn, Jonah Hill y el menos conocido Richard Ayoade (de la serie Los informáticos). En cierta manera, todos ellos interpretan sus personajes arquetípicos. Ben Stiller es el hombre hiperactivo y extrovertido, pero que esconde unos inconfesables y vergonzosos secretos reprimidos. Vince Vaughn es el adulto inmaduro que solo quiere emborracharse y pasárselo bien con los amigos. Y Jonah Hill es el fracasado que tiene sueños de grandeza. La patrulla es el grupo que estos inadaptados necesitan para escapar de un mundo real que no comprenden ni les comprenden. Su válvula de escape, su guarida. Algo que ya hemos visto en muchos otros films, como Hombres misteriosos, Lío embarazoso, Niños grandes o Aquellas juergas universitarias.

Todo funciona como un reloj en Los amos del barrio. Los diálogos tienen la marca de estilo de Goldberg-Rogen: conversaciones sobre estupideces que se alargan hasta el infinito sin ningún sentido, que consiguen definir a la perfección a los personajes, en su estúpido y glorificado orgullo masculino. El film es muy agradable para todos los fans de la comedia estadounidense, es como un episodio más de una larga serie, como volver a casa y reencontrarse con unos amigos. Con el Vince Vaughn de De boda en boda, el Ben Stiller de Los padres de ella o el Jonah Hill de Paso de ti, en un escenario nuevo, pero reconocible. Los amos del barrio no marcará una época dentro de la nueva comedia americana, pero sí es una agradable y muy disfrutable extensión de ese rico universo de personajes, situaciones, gags e historias que actores-creadores como Stiller, Sandler, Vaughn, Ferrell o Rogen han ido creando a lo largo de las últimas décadas.

A favor: El original e inconfundible sello de los diálogos de Evan Goldberg y Seth Rogen.

En contra: Que las partes de acción sean un pesado trámite entre las brillantes partes de comedia.