Críticas
3,5
Buena
Skyfall

El caballero 007

por Alejandro G.Calvo

La saga Bond celebra sus cincuenta años de vida con Skyfall, un híbrido retro para bond-maníacos que recupera las mejores bazas de la etapa Craig -por suerte más parecida a Casino Royale que a Quantum of solace- y trata de asemejar tanto el carácter dramático como la acción espectacular de la trilogía de Christopher Nolan sobre El caballero oscuro. Empezando por un Bond resucitado y malherido, siguiendo por acciones terroristas que logran poner en jaque todo Londres en cuestión de segundos y, finalmente, transformando al villano de la historia como si de un Joker se tratara (trabajo al que un genial Javier Bardem se emplea con profuso esmero). Mendes, del que no se recoge ni la más mínima huella (para bien) en todo el metraje, básicamente se dedica a orquestar de la mejor manera posible las estilizadas set-pieces de acción tremebunda que conforman la espina dorsal de la película, trufando aquí y allá toda ella con guiños para los fans más asiduos de la saga y guardándose un buen puñado de golpes de efecto para su recta final.

Es tal la fiesta pirotécnica mostrada que Skyfall logra trascender su condición de secuela, especialmente a partir de la salida de Bardem (hasta entonces parece un Bond de Roger Moore, más cerca de la desmitificadora Panorama para matar que del gesto pulp que fuera Moonraker, para que nos entendamos), una rotura narrativa en toda regla que segmenta la película entre los ecos de la saga de Jason Bourne (pasado) y la estética predominante en el nuevo cine de superhéroes (futuro). Quizás la etapa Craig arrancara con un Bond a modo de héroe terrenal con una capacidad de resistencia y un patriotismo parejo al de Jack Bauer, pero lo que apunta esta 23ª película de la saga es que el agente 007 está ahora mismo más cerca de ser un nuevo Capitán Britania o un primo escocés (bastardo) de Bruce Wayne.

Así que seguramente Skyfall no sea un dechado de personalidad, sino más bien una película configurada siguiendo las tendencias del cine mainstream hollywoodiense sin hacer demasiado caso a las añejas novelas de espías de Ian Fleming. Pero no creo que ello sea suficiente como para desprestigiar una película que, por encima de todo, es un sublime espectáculo que mide con metrónomo sus acciones más llamativas. ¿Y no es ese el objetivo básico de todas las películas de la saga Bond? Porque no olvidemos que las mejores de ellas -James Bond contra Goldfinger, Operación Trueno, Panorama para matar, Goldeneye y Casino Royale- poseen esa mezcla demodé entre lo sensual y lo violento, entre lo grotesco y lo funambulista, entre el chiste rápido y la tragedia personal, que sí posee Skyfall. Así que como mínimo ésta es una película que sí nos hace creer en el mañana (de la saga) y por esta vez será más que suficiente.

A favor: Javier Bardem, que la clava como villano de cómic.

En contra: Que Bond se interese más por el whisky que por las mujeres.