Críticas
3,0
Entretenida
El pasajero

La conexión Collet-Serra/Neeson

por Israel Paredes

El pasajero supone la cuarta (y parece que última) colaboración entre el director Jaume Collet-Serra y el actor Liam Neeson después de Sin identidad (2011), Non-Stop (Sin escalas) (2014) y Una noche para sobrevivir (2015), películas que más o menos coinciden con la transformación del actor en maduro héroe de acción, lugar que venía ocupando ya desde antes pero que en los últimos años ha tomado una forma mucho más acentuada –la por ahora trilogía Venganza lo atestigua- y paradójica dada su edad. Sin embargo, ha logrado en estas cuatro películas, crear una relación muy interesante con su director a pesar de la irregularidad del conjunto de las producciones, las cuales han ido de menos más gracias, en gran medida, a la evolución de Collet-Serra como director. 

El título original de El pasajero, The Commuter, tiene muchas más implicaciones más allá de lo descriptivo. Hace referencia al viajero diario, al trabajador que se desplaza cada día a su lugar de trabajo en transporte público, algo que en el arranque de la película el director muestra de manera excelente con un montaje de varios días diferentes en el que Michael (Neeson) se levanta, desayuna, habla con su mujer y su hijo, llega al tren… mostrando una cotidianidad diferente que continúa con un día de trabajo en el que es despedido. Ex policía y ahora agente de seguros, Michael regresa a casa cuando una misteriosa mujer, Joanna (Vera Farmiga), le introduce en una conspiración criminal: debe encontrar a otro pasajero del tren a cambio de dinero. Después, a cambio de salvar a su familia. 

El pasajero posee no pocos elementos de contacto con Non-Stop (Sin escalas): un espacio reducido para la acción (en aquella un avión, aquí un tren) al que Collet-Serra saca gran partido, un tiempo límite para resolver la problemática, que el personaje intenta salvar una situación mientras le conduce a una trampa que puede acabar inculpándolo como chivo expiatorio… en cierto modo, podría decirse que todo obedece a una idea muy particular de thriller en el que todas las piezas están muy bien armadas y encajadas, pero en el que a nivel estructural apenas hay espacio para la sorpresa. Y aun siendo así, lo cierto es que Collet-Serra resuelve el problema mediante el trabajo formal de puesta en escena, aunque irregular, con muy buenas ideas frente a algunas salidas de tono, y con un desarrollo tonal que conduce la película desde ese thriller interior, más basado en la amenaza y en el tiempo que avanza creando tensión, hacia una parte final muy enloquecida que pone en cuestión el nivel de producción de la película resolviendo en el clímax con un intento de espectacularidad que adolece de muchas cosas. 

Pero El pasajero destaca, como lo hacían las tres anteriores películas entre director y actor, de una asimilación del tipo de producto que están presentando; de un conocimiento del cine al que quiere remitirse y desea entregar al espectador. Lo cual no evita que bajo la pura acción y tensión que despliega El pasajero aparezca un contexto y un discurso de clase, con la crisis económica de fondo como detonante para algunas decisiones, en ocasiones de manera muy subrayada, en otras presentada de manera más sutil, pero que ayuda a crear una contexto moral alrededor de la figura de Michael y de las decisiones que debe tomar muy por encima de algunas producciones más prestigiosas de los últimos tiempos. Si bien algunos elementos de su evolución no quedan resueltas del todo conveniente, lo cierto es que llegado al final de la película todo queda bien dispuesto y cada elemento en su lugar, tanto a modo argumental como discursivo. Porque El pasajero funciona de principio a fin a pesar de algunos momentos innecesarios y de determinadas salidas de tono, nada importante, en realidad, que evite el disfrute de una película que no debería despacharse con rapidez porque bajo su aspecto de entretenimiento de acción –que lo es, y eso no es nada malo- se encuentra una película inteligente y honesta a la hora de presentar su naturaleza de manera abierta, sin prejuicios y sabiendo de principio a fin en que niveles se mueve. 

Lo mejor: Aunque Neeson se presenta ya como un héroe revenido, posee un aspecto melancólico que recorre la película. El trabajo de Collet-Serra en puesta en escena y el carácter moral que imprime a la historia. 

Lo peor: La parte final muestra carencias de producción muy acentuadas.