Críticas
0,5
Pésima
También la lluvia

Una forma de imperialismo

por Beatriz Martínez

'También la lluvia' era, hasta su realización, la película más ambiciosa de Icíar Bollaín. Y en dicha ambición, la cineasta se pierde. Es innegable que tras 'También la lluvia' hay un trabajo de producción magnífico, que Bollaín es capaz de trabajar visualmente el material y empaquetar la película con cierta solvencia y un acabado más que convincente en el tratamiento de las imágenes. Los actores no brillan demasiado porque sus personajes son tan estereotipados que apenas dejan margen de maniobra, pero solventan la situación con profesionalidad. La música de Alberto Iglesias logra que muchas imágenes trasciendan gracias a su trabajo, siempre excelente. El gran problema de 'También la lluvia', entre otros, se encuentra en el guion de Paul Laverty y, es de suponer, también por su tratamiento por parte de Bollaín. 'También la lluvia' pretende ser una película intertextual y narrativamente plural y, sobre todo, compleja en su estructuración y profunda en su discurso que es lo que, finalmente, prevalece. En otras palabras, todo acaba siendo una simple excusa para decir lo que se quiere decir y no para ahondar en los problemas sociales que se plantean. La manipulación ideológica es clara en 'También la lluvia', pero lo peor es que se hace mediante el viejo y conservador (paradójicamente) recurso del llanto fácil: mostrar las miserias para conmover y concienciar al espectador, el cual, si es un poco despierto, se dará cuenta de dicha maniobra. ¿No es este tipo de cine, en realidad, una manera más de imperialismo?

A favor: La música de Alberto Iglesias.

En contra: Casi todo lo demás.