Críticas
4,0
Muy buena
El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo

Génesis en la Tierra Media

por Covadonga G. Lahera

El neozelandés Peter Jackson abría con contundencia y mucha ambición, poniendo el nivel muy alto, la ansiada adaptación cinematográfica de la novela homónima del británico J. R. R. Tolkien, a partir de la traslación de su primer tomo. Hasta 2001 solo una película de animación se había atrevido con la épica saga fantástica de Tolkien, el filme que en 1978 dirigió Ralph Bakshi adaptando la primera mitad del relato y sirviéndose para ello de técnicas de rotoscopiado. Sin embargo, Bakshi no contó con el apoyo financiero para completar su apuesta.

En esta primera entrega, Peter Jackson, cuyo nombre es ya indisociable de esta trilogía (y de su precedente, El Hobbit), dedica casi la primera hora del filme a situar a propios y extraños en los territorios del imaginario Tolkien: las demarcaciones geográficas, la superpoblada galería de personajes de naturaleza bien diversa (hobbits, elfos, magos, humanos) y poniéndonos en antecedentes a través de la narración en off del origen del anillo, el "macguffin" del relato. Arranca el filme y uno permanece en gran medida boquiabierto. Mastodóntico despliegue técnico al servicio de un relato elefantiásico, con base en uno de los argumentos más universales: desde una lectura colectiva, la confrontación entre pueblos; desde una perspectiva individual, la tentación que el mal puede suponer para un espíritu aún no corrompido. Y, entre todas estas cosas, va creciendo el grado de inmersión del espectador, la empatía con algunos personajes y la experimentación de emociones que van desde la ternura al miedo. Resalta más que encomiable además la capacidad de Jackson por mantener la universalidad de un relato sobre el que bien podemos simultáneamente trazar paralelismos contemporáneas.

A favor: El duelo entre Saruman y Gandalf. Los Nazgûl o Jinetes Negros.

En contra: Aquellos pasajes de contemplación que parecen un simple recrearse.