Críticas
3,0
Entretenida
Todo lo demás

Versión joven de uno mismo

por Covadonga G. Lahera

Woody Allen cede en esta ocasión el testigo a Jason Biggs, el protagonista más emblemático de la saga "teen" de American Pie. El realizador de Manhattan se reserva el papel de Dovel, el guía estrambótico del joven Jerry Falk, un aspirante a escritor que adopta y/o sufre el contagio de algunos de los tics que identificamos en Allen, aunque no tan pronunciados: desde una incontenible verborrea a un inevitable tartamudeo y algunos que otros ademanes aparatosos. Falk también acude a inútiles sesiones de psicoanális, ofrece ocasionales testimonios a cámara como narrador, se siente de vez en cuando un fracasado y, motivado por Dovel, comenzará a alimentar sus celos y sospechas frente a su idealizada novia Amanda. Es curioso observar como Allen se ríe de sí mismo, de muchas de sus obsesiones e inseguridades a través de una especie de versión más joven de sí mismo, y como en otros de sus títulos el filme cobra una estructura circular donde el final remite al inicio.

No obstante, Todo lo demás es un Allen irregular, lejos de sus mejores títulos, que reutiliza los elementos que han construido y singularizado un universo propio y bien identificable, pero sin lograr que aquí funcionen con la misma fuerza e ingenio, salvo chispazos puntuales como la estupenda inclusión de la secuencia musical que interpreta la madre de Amanda o aquella en la que Allen arremete con un hierro contra la carrocería de un auto. Pese a tratarse de "un Woody Allen" menor, su genio siempre ofrece alguna lectura memorable: "El trabajo da la ilusión de significado y el sexo da la ilusión de continuidad".

A favor: La secuencia de la madre de Amanda y la de Allen destartalando un auto con un hierro. La sutil y fugaz mención a El ángel exterminador.

En contra: La ramplona construcción de las ex parejas de Jerry y Amanda y la hiperbólica, y algo cansina, neurastenia de esta última.