Críticas
1,5
Mala
Ciudad sin ley

Policías corruptos: la película

por Diana Albizu

Que una película con Morgan Freeman, Justin Timberlake y Kevin Spacey con papeles principales en el reparto sea enviada directamente al mercado doméstico del directo-a-dvd sin pasar por las salas comerciales no es buen augurio de lo que puede deparar. No diremos que el caso de 'Ciudad sin ley', única incursión del guionista David J. Burke en la dirección de largometrajes, contradice esa sospecha, pero al menos sí se aprecia durante su metraje una lucha interna entre los aspectos más chuscos y baratos de la serie B (los giros de impacto, la zozobra argumental, la violencia gratuita, el diseño de producción hortera) contra destellos de ambición (el formato Scope, encuadres que se intuyen reflexionados, el trabajo de algunos intérpretes).

El resultado de esa tensión es una película en tierra de nadie a la que los momentos de mayor seriedad no hacen ningún favor, actuando de amplificador para sus defectos. Es probable que si el guión de J. Burke hubiera acabado sobre la mesa de algún cineasta con más callo y facilidad para los retoques y la apropiación, de James Mangold a Peter Berg (por no soñar demasiado con un Michael Mann), podríamos estar hablando de un gran thriller sobre la corrupción policial. Por desgracia, ese no es el caso.

A favor: El poli barbudo y furioso que interpreta Dylan McDermott.

En contra: El peluquín de Kevin Spacey.