Críticas
2,5
Regular
Saw

El juego de Jigsaw comienza

por Nestor Hidalgo

Antes de que 'Saw' se estrenara el fin de semana de Halloween de 2004, su recaudación mundial multiplicara un centenar de veces el escueto presupuesto, se convirtiera en la película de terror más exitosa desde 'Scream' y diera paso a la (pen)última saga terrorífica con rentables entregas anuales, la intención de los australianos James Wan (nacido en Malasia; director y co-guionista) y Leigh Whannell (guionista) era encontrar la forma más barata posible de entrar en la industria cinematográfica. Y vaya si lo hicieron. Inspirándose en lo resolutivo de las autoproducidas 'El proyecto de la bruja de Blair' y 'Pi', Wan y Whannell idearon un retorcido thriller psicológico con toques de terror (la locura splatter será una incorporación más propia de futuras entregas) que se sustenta casi en su totalidad en dos personajes encerrados en un cuarto de baño.

La limitación a ese espacio cerrado tiene truco, como todo en la película, y la ración de sangre y violencia es suministrada por caprichosos flashbacks y circunloquios narrativos. Es el caso de la investigación policial de Danny Glover; refuerza todavía más el lazo con los códigos del giallo, pero no deja de funcionar como un inflado derivativo de la trama. Como ocurre en la mayoría de las franquicias de terror, la primera entrega es la más contenida y, a la postre, convencional, pero marca con efectividad el patrón de lo que serán el resto de máquinas de mutilación por venir.

A favor: La introducción del enrevesado (y moralista) asesino Jigsaw en el panteón de los psycho-killers modernos.

En contra: Soluciones visuales decididamente horteras e interpretaciones mediocres.