En la España de los años ochenta, Miguel y Alicia viven rotos por la desaparición de su hijo y una culpa que los consume. El encuentro fortuito con Philippe, un niño francés que viaja con sus padres, altera de forma irreversible sus vidas. Ese cruce desencadena un descenso al lado más oscuro del ser humano, marcado por la obsesión y la violencia.