Tras la catástrofe, las almas de Nezha y Aobing sobreviven, pero sus cuerpos están al borde de la destrucción. Taiyi Zhenren intentará reconstruirlos con el loto de siete colores.
En 1958, Yucha escucha la leyenda de una joven cuyo dolor provoca inundaciones en su pueblo. Cuando un tifón se aproxima, el niño se adentra en las montañas para intentar detener la tragedia.