A pesar de su tamaño, de su físico macizo y hasta amenazante, Juan Benítez parece llevar una vida entera de tolerar sin inmutarse los maltratos que le infligen otros, asintiendo a menudo en silencio o masticando hacia adentro sus penas y humillaciones. Lo chicanea su jefe en la fábrica que lo emplea como operario abusando de su módico poder; ...