¿Quién no ha soñado que le tocaba la lotería y podía así tapar algunos agujeros y comprarse algo que deseaba con fuerza? Como en el cuento de la lechera, todos hemos jugado en algún momento a imaginar lo que podríamos hacer si, de la noche a la mañana, nos convirtiésemos en millonarios: cambiar nuestro modesto vehículo por un ...