Valeria, veintiséis años, es cerrada y solitaria. Vive en Turín donde trabaja como intérprete simultánea. En su cotidianeidad no contempla una relación amorosa. La chica sólo le concede la especial atención, en forma casi ritual, a un vecino que habita en la casa de enfrente, Massimo, un cuarentón al que espía a través de las ventanas de ...