Berlín se inaugura con 'No Good Men': una película pequeñita que probablemente no tenga hueco en un panorama atestado de estrenos
Alejandro G. Calvo
Alejandro G. Calvo
-Director de SensaCine
De sangre soriana, nacido en Barcelona en 1978, y residente en Madrid. Crítico de cine desde la adolescencia, llevo 25 años escribiendo sobre películas. Ahora, principalmente, hago videos para el canal de YouTube de SensaCine donde la serie "Cine A Quemarropa" es uno de los mayores hits en la red.
Escrito con:
Sara Heredia

Alejandro G. Calvo cubre la Berlinale por primera vez. En su primera crónica toca una película pequeñita con mensaje pero con un dudoso futuro en salas de cine

SensaCine

Alejandro G. Calvo es el mejor ejemplo de que la vida siempre puede sorprenderte con algo nuevo. Lleva a sus espaldas 30 años como crítico y es la primera vez que va a cubrir el Festival de Cine de Berlín. La Berlinale ya no es lo que era. En los 90 y principios del siglo XXI, este festival era la verdadera antesala de los Oscar, el lugar donde se veían los títulos que luego arrasarían en Hollywood, como Magnolia de Paul Thomas Anderson. Pero eso cambió. La presión de Toronto, Cannes y Venecia ha dejado a la Berlinale un poco desdibujada, con una programación extraña, muy de directores poco conocidos, casi obligándonos a venir aquí con el espíritu de descubrir.

Y en este afán de descubrimiento, nos encontramos con un fenómeno que ya empieza a ser digno de estudio: la maldición de las películas inaugurales. ¿Qué les pasa a los festivales —ya sea Cannes, Venecia o San Sebastián— que les cuesta tanto encontrar una gran película para abrir?. Quizás sea el miedo a la responsabilidad, pero acabamos con cintas un poco random. La encargada de inaugurar ayer fue No Good Men, una coproducción entre media Europa y Afganistán dirigida por la iraní Shahrbanoo Sadat. Siendo sincero, mientras la veía pensaba: "Esta película podría haber estado en una sección paralela de Gijón o la Seminci". Es una elección rara, una película muy pequeñita para inaugurar un gigante como Berlín.

Sadat, nacida en Teherán en 1990, escribe, dirige y protagoniza la cinta. Es la mirada de una mujer afgana entre 2020 y 2021, justo antes de que los soldados americanos abandonaran el país y los talibanes retomaran el poder. La directora interpreta a una mujer independizada, recién separada —imaginad lo complicado que es eso allí— y que trabaja como cámara en una redacción de noticias en Kabul. La película mezcla la memoria de la propia directora con la de la actriz Anwar Hashimi para construir un retrato de mujer en tiempos de opresión.

Hay un homenaje muy potente a la prensa que trabaja frente a regímenes dictatoriales, escenificando incluso un atentado real que hubo en Kabul contra periodistas. Y, sorprendentemente, tiene momentos de comedia. Hay una escena muy divertida donde le regalan un consolador gigante con forma de pene; ver la reacción de las mujeres afganas con el velo frente a eso es un momento muy majo, la verdad. El título, No Good Men, juega con la teoría de la protagonista de que no quedan hombres buenos, una idea que se tambalea cuando empieza a trabajar con un reportero poco respetado.

El problema de fondo es el lugar de estas películas en el mundo. El año pasado se produjeron más de 10.000 películas. Es una locura. Si a Jafar Panahi, con un Oso de Oro y premios en Cannes, le cuesta que su cine se vea, ¿qué pasará con una propuesta tan pequeña como la de Sadat?. Tengo la sensación de que, salvo cuatro títulos contados que pasan por Cannes, hay una ruptura con el público. Muchas de estas cintas corren el riesgo de no ser vistas nunca por nadie, de acabar en una plataforma sin pasar por salas.

FBwhatsapp facebook Tweet
Links relacionados