Es, sin duda, la escena más famosa y reconocible de Wayne's World (subtitulada en España como ¡¡Qué desparrame!!): tras una breve introducción, Mike Myers y Dana Carvey en el coche ponen Bohemian Rhapsody y bailan como si no hubiera un mañana. Curiosamente, la película hizo que Queen volviera a sonar en todos los sitios, y la canción subió al top 2 de las listas de éxitos estadounidenses... a pesar de que Freddie Mercury había muerto tres meses antes del lanzamiento en cines. Lo que pocos saben es que el cantante vio la escena y la aprobó antes de fallecer.
Scaramouche, scaramouche!
Myers creía que la escena no sería lo suficientemente divertida, y tenía miedo de que fuera como "mear en un Picasso". Así que decidieron ponerse en contacto con Queen directamente para que dieran su aprobación. Brian May fue el primero en verlo, pero en realidad solo era un puente entre Myers y Mercury: aunque estaba muy enfermo por aquel entonces, vio la cinta y, según cuenta el propio May, se rió y pensó que era genial.
Pocos días después, el actor recibió en su casa no solo una carta de May diciendo lo mucho que le había gustado a toda la banda la escena, sino, además, una guitarra firmada. Imagina por un momento la fantasía de creer que puedes hacer daño a una de tus bandas favoritas y que, para agradecerte lo que has hecho, te acaben regalando uno de sus objetos más preciados.
Wayne's World fue una de esas rarezas que solo podían ocurrir a inicios de los 90: Myers no estaba seguro siquiera de si la película se iba a estrenar en cines, pero poco después todo Estados Unidos estaba imitando su movimiento de cabeza extravagante, con el beneplácito del mismísimo cantante de Queen. Marcha, marcha, el mundo de Wayne.