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    Thomas Cailley ('Les Combattants'): "En la realidad Kevin no mordió a Adèle pero le pegó una buena torta"
    Por Georgina Izuzquiza — 7 ago. 2015 a las 10:00
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    El director del premiado cortometraje 'Paris Sanghai', estrena su primera película en España este viernes 7 de agosto.

    Les Combattants es un largometraje romántico que nada tiene que ver con las películas de amor adolencente de hoy en día. En ella se cuenta la historia de Arnaud, un joven que acaba de perder a su padre y no sabe que rumbo tomar en su vida. Hasta que un día se encuentra Madeleine, una chica fuerte y segura que dice estarse preparando para el fin del mundo. Esta historia es fruto de la imaginación de Thomas Cailley, el director del premiado cortometraje Paris Sanghai, quien se estrena en el mundo del cine gracias a la dirección de esta película. El 7 de agosto es el día de su lanzamiento en España.

    ¿Cómo se te ocurrió la idea de crear una historia donde se enfrentan dos personajes con personalidades tan diferentes?

    Estaba escribiendo esta historia de amor, cuando un día a las 7 de la tarde vi en la televisión un programa francés llamado 'Man vs. Wild', en el que soltaban a un hombre en medio de la naturaleza con un cuchillo para que intentase sobrevivir. Ese programa es una estupidez total pero el personaje principal me emocionó, sentí la necesidad de salvarle de sí mismo. La respuesta está ahí: es una historia de supervivencia donde se le pone a propósito en peligro, tiene una dinámica totalmente suicida. La única manera de salvarle es con una historia de amor, si él se enamorase ya no se pondría en peligro. Ese pensamiento me llevó a crear dos personajes opuestos, uno negativo y suicida, y uno positivo que se intenta proteger. Al encontrarse, cada uno consigue desprogramar y contagiar al otro.

    La química que desprenden los protagonistas es más que evidente. ¿Esto es algo que se produjo en el casting?

    No, en absoluto. Era muy importante que los actores no se vieran antes del rodaje porque tome la decisión de rodar la película de manera cronológica. Si los protagonistas no se conocían antes, esto daba la oportunidad de observar la evolución de su relación de manera real durante la película. De hecho, les reuní por primera vez antes del rodaje y les dije que se pegaran. Se saludaron y acto seguido comenzaron a pegarse, fue bastante divertido. Ocurrió exactamente lo que ocurre en la primera escena de la película en la que se encuentran, en la realidad, Kévin Azaïs no mordió a Adèle Haenel pero le pegó una buena torta.

    ¿Cómo definirías el carácter de ambos personajes? ¿Qué cambia exactamente cuándo se encuentran?

    Madeleine es alguien que vive con mucha angustia, no confía en sí misma, no tiene autoestima y tiene miedo de vivir en un mundo donde nunca encontraría su lugar. Es una sensación que se vive mucho entre la gente de 20 años. Ella decide afrontar la situación de una manera radical pero imponiéndose a sí misma mucha violencia, por lo que creo que hay algo metafórico y a la vez psicológico. Efectivamente se hace daño a sí misma y si no viene alguien a ayudarla y desprogramarla lo que le espera es la soledad y la muerte. Mientras que Arnaud, es golpeado de manera literal por ella, y se fascina por la impermeabilidad que muestra hacia los demás. Tras la muerte de su padre, se le plantea cuestiones y se le impone un futuro que quizá no quiere. No tiene ningún tipo de actitud agresiva o rebelde y ver a alguien independiente le hace querer conocer ese lado de la vida.

    En un momento de la película, un militar enseña a Arnaud que debe “mirar más allá” a la hora de golpear. ¿Qué significa para ti este concepto en la vida real?

    Te voy a contar una anécdota muy graciosa. Cuando tenía 18 años trabajaba en las cocinas de un restaurante malísimo, era un restaurante de comida española en el que no trabajaba ni un solo español. Tenía un jefe asqueroso, que encima era un cocainómano con muy mala leche. Además, para paliar los efectos de la cocaína fumaba porros y la mezcla le provocaba insomnio. Era un ex legionario, y un día que estaba completamente puesto decidió enseñarnos a mi compañero y a mí como matar a una persona. Yo creo que era un peso que tenía sobre los hombros, desde hace tiempo quería hablarnos de ello, cargaba con la muerte de alguien en su conciencia.

    Nos explicó que para matar a un hombre con la mano, hay que golpearle en la garganta pero apuntando 30 cm por detrás. Contaba eso con los ojos inyectados en cocaína y nos daba bastante miedo. Parecía algo así como un gurú y la frase se me quedo grabada, es como si intentara que entendiésemos algo detrás de la historia. Cuando escribí la película, esto me saltó a la cabeza y no sé que le quiere decir el militar exactamente a Arnaud en la escena pero la frase le hace reaccionar. Me gusta la idea de querer transmitir algo a alguien de manera indirecta.

    ¿Te has imaginado cómo continua la historia de ambos tras la película? ¿Harías una segunda parte?

    Sería gracioso hacer Les combattants 2 (risas). Creo que llegaría el final del mundo y veríamos a Arnaud y a sus dos amigos recorriendo las ruinas en busca de Madeleine. Una película pos apocalíptica bastante trágica pero que aún no he escrito.

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