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    Sitges 2016: Tensión y melodrama con Armie Hammer y su 'Mine'
    Por Tomás Andrés — 14 oct. 2016 a las 9:53

    El actor protagoniza un "tour de forcé" interpretando a un marine en apuros. También vimos las películas 'Fear Inc.' e 'I’m Not a Serial Killer'.

    Últimos días del Festival de Sitges, y el cansancio y la lluvia ya van haciendo mella en muchos. Es normal ver a periodistas durmiendo a pierna suelta en los pases, gente descansando sobre los sofás del Hotel Melià o fans con ojeras deambulando por los alrededores del Retiro y el Prado. Ayer, un presentador dijo que venía sin aliento debido a la carrera que se había pegado desde el pueblo a la Tramuntana (sala para prensa situada en el Auditorio, junto a la playa) y afirmaba "que en Sitges hay que tener, sobre todo, fondo físico". Coincido completamente con él.

    Vamos al turrón con la crónica. Dentro de la Sección Oficial (aunque fuera de concurso) se ha presentado el thriller bélico Mine. Se trata de una coproducción entre Italia, España y Estados Unidos, rodada en Canarias y Barcelona. El filme que, cuenta como protagonista con Armie Hammer, nos cuenta la historia de un soldado que queda atrapado en el desierto, tras una misión fallida, cuando pisa una mina antipersona. La cinta arranca como un disparo, y los momentos de tensión se van sucediendo sin dejar al espectador un momento para tomar aliento. El guión de los directores Fabio & Fabio (sí, ese es realmente su nombre artístico) está lleno de todo tipo de calamidades en las que se puede ver un marine en esta complicada situación. El problema viene cuando pasada la hora, los realizadores italianos tienden a ponerse trascendentales y llenan el metraje con melodramáticos flashbacks protagonizados en la mayoría por la pareja del protagonista (con los rasgos de la bella Anabelle Wallis de Peaky Blinders). Entre medias hay una escena que pone los pelos de punta, cuando el soldado es atacado por unos chacales en plena noche, pero que vuelve a verse arruinada por imágenes puramente dramáticas del pasado del soldado Mike. En líneas generales, la película me ha gustado, pero quizá por quererse extenderse en su metraje (¡qué manía hay hoy en día en extender los noventa minutos!), o por hacer un alegato antibelicista y existencialista, la película no es redonda. Podía haberse convertido en la nueva Infierno blanco, pero se queda en un solvente thriller de bélico que sabe cubrir su escasez de presupuesto y recursos.

    Cambiamos a la sección Panorama, con títulos complementarios a la Sección Oficial, para hablar de Fear Inc. del realizador Vincent Masciale (que se estrena en el largometraje tras haber dirigido varios cortos y series de televisión). Se trata de una comedia de terror protagonizada por un patán sin empleo, que lee cosas como 'Hacerse rico para dummies', y que vive mantenido por su espectacular esposa. Como el muchacho es fan del cine de terror, pero está descontento con éste en los últimos años, decide gastarse el dinero en una empresa que convierte un día de tu vida en un auténtico 'slasher'. La premisa del filme parece interesante, pero está llena de referencias manidas al género y de chistes demasiado forzados y sin mucha gracia. Aunque la podíamos calificar como una mezcla de Scream, vigila quién llama y The Game, la cinta acaba siendo lastrada por su cantidad de giros argumentales que llegan a hacerse cansinos. Una cinta simpática, pero tremendamente irregular que no pasará de la estantería del videoclub (si en el resto de España queda alguno, porque aquí en Sitges sí lo hay). Una decepción, al menos para mí, ya que esperaba encontrarme con el The Final Girls de este año.

    Finalizamos por hoy con la indie I Not a Serial Killer, adaptación de la novela homónima de John Cleaver. Rodada como si de una comedia indie de los hermanos Duplass se tratase, nos narra la historia de un joven al que diagnostican sociopatía y además está obsesionado con los grandes asesinos en serie de la historia estadounidense. El largometraje dará un giro cuando el muchacho descubra que hay gente peor que él, como por ejemplo su vecino (agárrense los machos) un letal monstruo con los ancianos rasgos del mítico Christoper Lloyd (sorprende que este hombre con su edad siga trabajando). El filme tiene unos acuciantes problemas de tono y vira entre la comedia, el drama, el suspense y el terror. A este que suscribe le ha transmitido demasiado hermetismo y me ha costado entrar en ella, hasta la traca final. En ocasiones, lo forzado de la trama, nos llega a preguntarnos qué es lo que pretende el chaval con sus deambulaciones y vicisitudes. Estamos ante otra vuelta de tuerca (y van…) del género del psycho killer, que pretende abarcar demasiado y al final no acaba dando casi nada. Algunos la han clasificado en las redes sociales como "clásico instantáneo", aunque a mí me ha dejado frío y con la misma sensación que cuando entré en la sala, como si de una comedia dramática de Sundance se tratara. No es lo peor que he visto en el certamen, ni de lejos, pero se queda en el montón (en el montón malo).

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