En 1963, el autor sueco Runer Jonsson lanzó a la venta una pequeña novela protagonizada por un niño vikingo de diez años que conseguía salir de todas las situaciones utilizando la imaginación (en lugar de la fuerza, como el resto de su grupo). Vicky el vikingo se convirtió en un éxito brutal y se llegaron a publicar 7 libros con él como protagonista. Once años después de la salida de la novela, Alemania Occidental estrenó una serie de animación que co-produjo junto a Japón y que, si eres un niño de los 80 y los 90, has visto seguro.
¡Cómo me pica la nariz!
En total se hicieron 3 temporadas y 78 episodios de Vicky el Vikingo, y se emitió por todo el mundo, llegando incluso a hacer una película, que, como en aquella época, estaba formada por episodios copiados y pegados. Lo que nadie esperaba es que más de veinte años después de empezar a emitirse en Fuji TV (bueno, en realidad en la ZDF alemana), un mangaka se sintiera tan apasionado por ella que hiciera una de las obras más importantes de la historia en Japón: One Piece.
No es un secreto, porque el mismo Eiichiro Oda lo publicó en el manga, afirmando que "Sus aventuras eran muy divertidas y entretenidas". Además de hacer un dibujo de todos sus protagonistas, Oda añadió: "Se emitió hace 15 años, así que mucha gente de mi generación lo recuerda de la infancia. ¡Si vuelven a echarla, deberías verla! Probablemente así empezaron a gustarme los piratas". Y de aquellos polvos, estos lodos, desde luego.
Shueisha
De hecho, el autor acabó haciendo un homenaje al tema vikingo de la serie con Dorry y Brogy, a los que se encuentran casi al principio del camino y que finalmente colisionaría, muchos años después, en la épica saga de Elbaf. A nadie le picaba la nariz cuando tenía una idea, eso sí.