Cuando Fallout salió a la venta por primera vez en 1997, no se convirtió en un exitazo rompeventas inmediato. Aunque la crítica lo adoró, otros juegos de la época como Diablo o Baldur's Gate tuvieron más ventas entre el público. Fue suficiente, eso sí, para hacer una secuela... aunque su verdadero despegue llegó al pasarse a Bethesda: Fallout 3 vendió más que todos los juegos anteriores juntos, y se convirtió en una franquicia tan exitosa que ha acabado con su propia serie en Amazon Prime Video... Lo que ha planteado más de una duda entre los fans.
Nuevo y viejo, todo junto
La saga original se inspiró en el ambiente de Mad Max o 2024: Apocalipsis nuclear, cogiendo prestados conceptos aquí y allí, pero al final todos nos quedamos con la estética, que mezcla la música y el ambiente de los años 50 con robots y novedades tecnológicas. ¿Cómo es posible? Bueno, la ciencia tiene respuesta, y va más allá de "quedaba bien".
Tras la II Guerra Mundial, la línea de tiempo de Fallout y la nuestra se separaron por completo. Allí se centraron por completo en la energía nuclear, y tardaron mucho más en inventar los transistores (y, por tanto, la miniaturización y la eficiencia de la tecnología). El resultado fue lo que vemos en la serie y los videojuegos: aparatos menos portátiles, con tecnología moderna pero al mismo atrasada. De ahí viene el desarrollo de la fusión nuclear y las armaduras en lugar de una maquinaria más eficiente.
Al tardar más en crearse, la tecnología de tubos de vacío se asentó más, y con ella los diseños tecnológicos, distintos a los que tuvimos nosotros con el transistor. No es la única explicación de este mundo, pero sí una de las que llevaron al look retro-futurista. ¿Nos lo explicarán alguna vez en la serie o es mejor que, simplemente, disfrutemos sin saber por qué todo luce como luce?